El valor de la responsabilidad

En medio de una tarde soleada, el trabajador del departamento de Mantenimiento de la Universidad Católica Andrés Bello y coordinador de programas sociales de la parroquia San Buenaventura de San Félix, Jesús Pérez, me recibe en su oficina para la entrevista, con rostro serio pero con mucha disposición para hablar de su vida y de su manera de ser. Se muestra cordial y lleno de energía. A pesar

Jesús Pérez en su oficina de la UCAB Guayana. Foto: Iván Castaño
Jesús Pérez en su oficina de la UCAB Guayana.
Foto: Iván Castaño

de ser laico, este hombre de fe tiene 15 años recibiendo conocimientos teológicos en la iglesia.

Lleva puesto lo mismo de todos los días, gorra, jeans azul y una camisa de la universidad. Algo que llama la atención, a pesar de su altura, y que nunca puede faltar en su atuendo, son dos cruces que lleva puestas en el cuello como “amuletos espirituales”. Explica con mucho orgullo que “la bonita y cuidada es la que representa la vida de Dios guiando la mía, y la que está toda viejita y rotica representa mi vida, que está lejos de ser perfecta”.

Durante casi todo el encuentro, “Chucho Pérez” –como le dicen en su casa-, no paró de trabajar ni un momento. Razón tiene al decir que “trabajo es lo caracteriza y define” su vida. A pesar de las múltiples responsabilidades que posee, los 38 años que tiene, pareciera que no le han pegado por ningún lado.

Transformación de vida

Hoy en día Jesús es un hombre sereno, que se describe como solidario, autocrítico, excelente admirador de las maravillas que Dios creó y con una cualidad para reconocer el nivel y estado espiritual y emocional de las personas, lo cual le ha aportado grandes beneficios en su trabajo. Pero eso “no es de gratis, eso me lo dio Dios para poder ayudar a otros y yo lo he ido fortaleciendo en estos 15 años de crecimiento espiritual”.

Este humilde servidor explica que “mi vida desde que llegué a esta universidad y a la iglesia cambió para siempre, se lo debo todo a quienes me tendieron la mano. Ahora soy yo el que ha recibido más de 10 reconocimientos por la institución y las comunidades por mi labor, lo cual es una fuente de motivación para seguir luchando por ayudar al prójimo y a los estudiantes.

Jesús cuenta que a pesar de muchas cosas que sufrió en el pasado, ha logrado mantener su esencia como persona, sigue llevando “un niño por dentro que llora con cualquier película trágica o con una hermosa canción”. Indica que dentro de su rutina diaria, nunca pueden faltar las tres tandas para rezarle a Dios, para él es como “comer”.

Confiesa que le gustaría ser recordado como “un hombre tranquilo, que no le hace daño a nadie”, y que en vez de decirle a todos que él cambió, piensa que tiene más valor cuando otras personas son las que observan y reconocen el cambio en él. Se siente lleno y feliz gracias a la voluntad de Dios, y a pesar de tener dificultades económicas, sabe que “es cuestión de circunstancias y que Dios no me dejará solo en ese aspecto”.

El encuentro finaliza con muchas risas, buenos consejos de parte de Pérez, y una invitación a los estudiantes a disfrutar de la celebración del día del niño el próximo 21 de julio en la parroquia San Buenaventura, de la cual está a cargo.

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