Mercedes Arias: incansable bondadosa

Entrevista

Jessica Marcano

Rebeca Maricuto

Mercedes Arias Bibliotecólogo de la Universidad Católica Andrés Bello
Mercedes Arias Bibliotecóloga de la Universidad Católica Andrés Bello

La Biblioteca Central de la Universidad Católica Andrés Bello de Ciudad Guayana. Se estrenó en el año 2009 y parte de su potencial se lo debe a una bibliotecóloga que, lo que le falta en tamaño, le sobra en profesionalismo. Mercedes Arias de Bottler es la única bibliotecóloga de la universidad y comanda el departamento de Procesos Técnicos  en el área que le corresponde. Además de idear y diseñar la distribución de los estantes, pasillos, libros, mesas de trabajo y códigos, también se encarga de reclutar personal estudiantil para la Biblioteca Central, brindándoles así una ayuda económica que les exonera el pago de la matrícula universitaria.

Lo que más disfruta Arias a sus 72 años  es poder ayudar a la gente. “A mis becados me encanta tratarlos como mis hijos. Siempre que necesiten algo estaré presente para ellos”, asegura. Su título académico fue Licenciada en Educación y se relaciona mucho con su parte favorita de trabajar en una biblioteca: “Poder colaborar con la gente en su investigación”.  A pesar de que lamenta el hecho de no poder cumplir esa función desde Procesos Técnicos, se siente satisfecha con sus 48 años de trayectoria como bibliotecóloga.

Ha trabajado en la Universidad de Oriente de Ciudad Guayana, el Banco del Libro en Caracas, el Colegio Ibero-Americano de Puerto Ordaz y su actual segunda casa: la Ucab Guayana; en cada uno de estos, ha aportado todos los conocimientos que adquirió en el Connecticut State College, en Connecticut, Estados Unidos. La señora de Bottler (como le gusta que le llamen), estudió en el extranjero gracias a una beca otorgada por Virginia Betancourt a finales de la década de los 70.

Familiar y trabajadora

Con gestualidades elegantes y voz parca, Arias narra la historia de cómo llegó a ser lo que es, gracias a la presencia de personas importantes que  se han cruzado en su camino.  Lleva siempre consigo un crucifijo que guinda de su añejo cuello mientras explica sus creencias en la reciprocidad de las cosas. “Fíjate que mi hijo menor, Max, siempre me reclamaba que yo sacrificaba mucho por mis becados, que en aquel entonces eran de la UDO y eran mucho más humildes”, introduce. “Yo siempre le decía que todo lo que yo les brindaba a ellos se me iba a retribuir de alguna forma, quizás no a mí directamente, pero sí a mis cercanos”, continúa.

Como si los entrevistadores conocieran a todo el que nombra, ella cuenta con detalles el día que sintió tal retribución: “Una vez Max se fue a Brasil con una novia y no llevaba casi dinero. Yo estaba preocupadísima, pero resulta que en el autobús se encontró a mi amigo, el doctor David; él se encargó de pagarles toda la estadía y la comida. Fue una maravilla”, narra con entusiasmo.

Su pasión, tanto como la educación y la biblioteca, es su familia. Se desvive por su nieta Nicole, a quien trata cual hija predilecta, y siempre en sus vacaciones viaja con familiares a su casa de playa en el estado Sucre. “A veces, prefiero quedarme en Puerto Ordaz porque, como la casa es mía, me toca ser la anfitriona y eso es más trabajo”, confiesa entre risas, paradójico a las torres de trabajo que acumula en su adornado escritorio. Con respecto a eso, opina que el trabajo es lo que la mantiene activa, lúcida y útil. Sus canas teñidas acompañan su actitud vivaz y disimulan sus 7 décadas de vida.

Advertisements
Mercedes Arias: incansable bondadosa

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s