El trabajo de un beca

Jesús Insana

Saiannah Maharaj

La Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) se encuentra en la novena posición en el ranking de universidades venezolanas. Esta institución mantiene buenos niveles de exigencia y excelencia, a favor de las necesidades del personal y estudiantes. Debido a la crisis económica que atraviesa el país, los costos matriculares han sufrido un aumento significativo en comparación a los otros años, pero esto no ha sido un impedimento para aquellos con intención de pertenecer a esta casa de estudio.

La misma cuenta con unidades de apoyo al proceso académico de sus estudiantes, que buscan brindar distintas formas de soporte. Entre ellas destaca Cooperación Económica, en la cual se “conjuga el aspecto financiero y el compromiso social desde la visión cristiana de la vida propia de la Ucab Guayana”. Los programas de ayuda económica son: la pensión proporcional, financiamiento educativo, y los beca trabajo.

Este último responde a las necesidades monetarias de los estudiantes de segundo año o tercer semestre en adelante. Permite cubrir un porcentaje, o la totalidad, de la matrícula universitaria, a través de trabajos en las diferentes unidades de la Ucab. La financiación a recibir dependerá de la cantidad de horas que se trabaje a la semana.

Renovación económica

Max Melville, estudiante del 9no semestre de Comunicación Social, ha podido continuar sus estudios a través del apoyo que le ofrece el programa de beca trabajo. Comenzó en el 5to semestre su labor en la oficina de Audiovisuales, como parte del departamento de Servicios Generales. Describe su trabajo como tranquilo, y explica que se encarga de surtir a los profesores con equipos electrónicos.

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Oficina de Audiovisuales. Fotografía: Max Melville

Hasta ahora, Max ha trabajado diez horas semanales, lo cual le cubre un 50% de la matrícula. Tiene intención de optar por la financiación del 100%, lo que se traduce en un total de 20 horas a la semana. “Hay que tener una buena relación entre beca y jefe. Mi jefa, Mariana Moreno, es un amor, y sé que hablando con ella puedo conseguir que me aumenten las horas de trabajo. Todo es cuestión de confianza”, comentó Melville.

En el departamento de Biblioteca encontramos a Diana Hernández, estudiante del 6to semestre de Comunicación Social, quien trabaja todas las noches desde el 19 de febrero del presente año, por una exoneración total de la matrícula. Se encarga de prestar y recibir libros, así como llevar el control de las donaciones que hagan para ampliar el catálogo. “También llamo a los morosos, a la gente que no ha devuelto los libros, y algunos me responden muy mal”, añadió Diana entre risas.

Ella opina que esta experiencia la ha llevado a organizar mejor su espacio de estudio. Estar en una biblioteca estimula su pasión por la lectura recreacional, y aunque tenga la oportunidad de terminar algún trabajo pendiente, los libros consumen gran parte de su tiempo en este trabajo, que ella misma describe como ameno.

Tiene tres jefas, y dice estar encantada con el trato de cada una de ellas. Cada vez que surge un malentendido laboral, se dedican a resolverlo de manera positiva, sin llegar a la intimidación o reclamos. Diana afirma que esto motiva a todos los que cuentan con beca trabajo a mejorar su desempeño.

La otra cara

No todas las experiencias han sido completamente positivas. Abraham Valenzuela, estudiante del 8vo semestre de Comunicación Social, expresa su descontento con respecto a las circunstancias que lo llevaron a prescindir de la beca trabajo: “La razón principal por la que me fui fue mi jefa. Yo me retiro de Audiovisuales debido a que la encargada de este entonces tenía un trato un tanto peculiar con los beca trabajo. Los regaños y las amonestaciones eran constantes hacia mí”.

Abraham aseguró que los reclamos son parte fundamental de cualquier trabajo, pero fue la forma en la que su jefa expresaba sus inquietudes el motivo de su molestia. Dijo que muchas veces olvidaba que frente a ella se encontraban estudiantes y no empleados comunes y corrientes, a quienes amonestaba a diestra y siniestra.

El estudiante confesó haber presentado cambios actitudinales: empezó a fumar y a perder peso debido a la constante presión en su entorno laboral. “Cuando decido renunciar, mi jefa me coloca una amonestación para que se me abra un expediente. Ella pretendía que yo no buscara más beca trabajo en ningún otro departamento”, añadió Valenzuela.

Abraham no fue el único en presentar una queja contra su jefa de ese entonces: varias personas que tuvieron la oportunidad de trabajar junto a ella iban con los mismos reclamos. Por esa razón, a él se le ha hecho renovar su petición de ayuda económica, y ha tenido que buscar la manera de cubrir la matrícula universitaria por cuenta propia.

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