Un Día de Cine

Desde sus inicios, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) ha sido ejemplo de responsabilidad social con los sectores más necesitados del país tanto a nivel local como regional. Mediante la Extensión Social Universitaria, se crea una alianza entre la universidad y la comunidad con la finalidad de promover la interacción de las universidades dentro de las comunidades identificando los problemas y demandas de estas, todo esto  mediante el impulso de voluntariados, entre los que se encuentra la organización estudiantil Un Día de Cine.

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Convocatoria de voluntarios. Foto tomada de la página de Facebook de Un Día de Cine

Un día de cine es un voluntariado que inició en el año 2012 como iniciativa de estudiantes de la UCAB Guayana hasta el año 2015, beneficiando en sus 4 ediciones a 1550 niños de 35 comunidades diferentes. Su objetivo principal es motivar a los niños de escasos recursos en la región, brindándoles la oportunidad de vivir un día diferente en su realidad mientras fomenta en ellos la autosuperación.

 

Para esto, los voluntarios organizaban una mañana llena de actividades recreativas, orientadas al área educativa, creativa, deportiva y artística todo esto realizado en las instalaciones del campus universitario. Al final la jornada concluía con la proyección película en una sala de cine.

Además de incentivar el voluntariado universitario, la actividad dio pie para que diferentes personalidades reconocidas de la zona dieran su aporte, entre ellos el Mago Junior, el Mago Neo, agrupaciones de la universidad como Paralelo 8 inclusive llegaron a participar algunos jugadores del equipo de fútbol regional Mineros de Guayana quienes firmaron las camisas de los pequeños y jugaron un rato con ellos.

Primeros pasos

Toda esta idea nace de Carlos Carli, ucabista graduado de la escuela de Administración y Contaduría, quien funda Un Día de Cine por “la necesidad de querer darle a los niños una oportunidad de soñar, de salir de la realidad agobiante por lo menos por un día”. Carli tuvo una infancia con muchas posibilidades, con acceso a diversión, comida en la nevera, una familia apoyándolo, ropa, calzado y juguetes nuevos cada navidad, una buena educación, se podría decir que tuvo una vida cómoda.

En sus comienzos el propósito era llevar a los niños más vulnerables de la región a disfrutar por primera vez del cine, sin embargo, los jóvenes ucabistas voluntarios decidieron cambiar el rumbo de una mejor manera. Los niños eran llevados a la sede de la UCAB, la cual se ambientaba como una gran fiesta infantil, llena de juegos y charlas recreativas antes de visitar las salas de cine. Luego del evento, se hacían donaciones a las comunidades involucradas en esta actividad.

En su primera edición asistieron 150 niños de cuatro comunidades y la colaboración de 30 voluntarios estudiantes de diferentes carreras de la universidad. Para la segunda edición, aumento a 550 niños y 380 voluntarios; la tercera edición, contó con 450 niños y 350 voluntarios, y para la ultima edición se vieron beneficiados 500 niños gracias a 450 voluntarios.

Voluntarios indirectos

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Payasos de Hospital y Staff de un Día de Cine. Foto tomada de la página de Facebook un Día de Cine.

Alejandro Salazar, estudiante de Ingeniería Industrial en la UCAB Guayana, tuvo la oportunidad de participar en la cuarta edición de Un Día de Cine indirectamente. Salazar pertenece a Doctor Yaso “Payasos de Hospital” quienes fueron invitados por el Staff y entre el grupo de payasos se encontraba él.

Para Salazar, fue una experiencia gratificante, “nosotros como payasos de hospital buscamos que los pequeños en situación hospitalaria tengan unos minutos diferentes de su rutina en el hospital. Estos chicos hicieron ese día prácticamente lo mismo con niños de comunidades desfavorecidas de la zona y les dieron algo único, les dieron una enorme fiesta, una película en las salas de Cines Unidos, les dieron un día para ser lo que realmente son, niños.

Un día de cine, se podría decir que es un incentivo escolar e interactivo en los estudiantes de colegios públicos. Los niños que participan en la actividad la ven como un reforzamiento positivo, un premio que se ganan por su esfuerzo, por ir todos los días al colegio y por buen comportamiento.

Por su parte, en los estudiantes que participaron en el voluntariado realza y promueve valores tales como humildad, comprensión, respeto, altruismo, sensibilidad y amor por el prójimo.

Querer es poder

Kelly Tovar, ex estudiante de la UCAB fue voluntaria en su tercera edición, para ella “fue una experiencia muy positiva para todos los niños, muchos salen de situaciones difíciles y son pocos los que trabajan, por así decirlo, en sus metas y sueños.” Kelly ese día realizó el recorrido por la universidad con ellos, “en sus caras se podía ver la esperanza de creer en lo posible”.

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Entradas que eran vendidas para pagar algunos gastos de la actividad. Foto tomada de página de de Facebook de Un Día de Cine.

Expresa que es un hecho lamentable que no continúe la actividad ya que siente que es necesaria para realzar los valores y el significado de ser ucabista. El estar en contacto con los niños, hacerlos sentir cómodos ya que “muchos están con recelo al comienzo”, animarlos para que sigan estudiando y puedan llegar a la universidad es algo que se necesita en la sociedad actual.

Las dificultades económicas por las que atraviesa el país nos afectan a todos, en especial a los más vulnerables, los niños. Actividades como Un Día de Cine cuentan con el respaldo de una gran cantidad de voluntarios, en su mayoría jóvenes universitarios con muchas ganas de continuar el proyecto.

Solo hace falta poner un granito de arena para que siga creciendo, tal vez no con la misma cantidad de niños involucrados, sin embargo, la participación en voluntariados por parte de los universitarios ayuda a reforzar aptitudes y sentir humanitario que en estos tiempos tan difíciles se sienten perdidos. Así que, ¿por qué no continuar con Un Día de Cine? Al final de cuentas lo que impulsa es querer darles a los pequeños de Ciudad Guayana un día que no han tenido jamás en su vida por las circunstancias en las que viven.

Video de Un Día de Cine, extraído de Youtube

Un Día de Cine

La voz del Coro Ucab Guayana

Lorena Plaz

Paola Chirinos

“La música es el verdadero lenguaje universal” es una frase del compositor romántico alemán Carl María Von Webber en la que se sintetiza el hecho de que, sin importar edad, sexo, clase social, nacionalidad, religión o idioma, todo ser humano es capaz de entender, disfrutar y comunicarse con otros a través de ella.

La música y la voz.

Según Melody García, profesora de canto lírico en la academia Amadeus, la música ha acompañado a la humanidad desde sus inicios como forma de expresión artística, marcando tendencias, identificando períodos históricos y caracterizando la cultura de todas las sociedades. Esta manifestación humana no es más que la organización planificada de sonidos y silencios para concebir sensaciones en quién escucha.  El hombre primitivo era capaz de encontrar música en los sonidos de la naturaleza, los que imitaba con su propia voz para generar melodías capaces de deleitar a otros y a sí mismo.

La voz fue el primer instrumento musical y constituye el más importante en todas las sociedades y culturas, ya que con ella es posible introducir texto a la música. Cantar es hacer música, y aprender a utilizar la voz es poder expresarse musicalmente. El ser humano vive plenamente la música, no solo cuando la escucha, si no cuando la interpreta y la siente con su alma y su cuerpo, por lo que su ejecución a través de la voz es considerada como la experiencia más íntima que un individuo puede tener con ella. Aunque la experiencia del canto es individual, puede potenciarse y compartirse con otras personas a través del canto coral generando diferentes sensaciones en los intérpretes y el público.

Coral o coro son los nombres utilizados para designar a un conjunto de intérpretes que ejecutan fragmentos musicales a través del canto, ya sea al unísono o a varias voces. Tiene un gran valor musical porque las interpretaciones a varias voces permiten sustituir los instrumentos musicales para generar melodías aprovechando el volumen y belleza de diferentes timbres a la vez; en cuanto a valor social y cultural, la participación en una agrupación coral permite a cada individuo desarrollarse musicalmente a medida que aprende a trabajar en equipo y fortalece valores como tolerancia, respeto, amor, amistad y responsabilidad.

El coro universitario.

Toda universidad se caracteriza por poseer un orfeón o un coro de cámara que le represente en intercambios culturales y ambiente las ceremonias alusivas a actos académicos.

La Coral Ucab Guayana nació para representar a la universidad católica en el año 1998 gracias a la profesora de canto Ibelitze Hernández, (actual coordinadora de cultura) para iniciar a la institución en la cultura del canto grupal en la ciudad e integrar a los estudiantes en la participación extracurricular.

Hernández dirigió el coro universitario hasta el año 2007 en el que la asumió la directora coral María Cecilia Angarita, quién dirige en la actualidad y es responsable de la larga trayectoria de conciertos y presentaciones en festivales nacionales e internacionales que se le atribuyen a la agrupación guayanesa.

Además de engalanar los actos de grado interpretando el Gaudeamus Igitur o las misas con el Ave Maria y de dejar en alto el nombre de la Ucab en los festivales regionales y  nacionales; la coral ha representado a Venezuela, al estado Bolívar y a la universidad en países como Colombia, Chile, España, Ecuador y Argentina en los últimos 10 años y cuenta con su primer sencillo en el que se incluyen varias piezas de su variado repertorio.

“En cada uno de esos viajes hemos dejado una huella, no solo musical, también personal y humana en todos aquellos que nos escucharon” cuenta María Teresa Biviano, estudiante de educación en la universidad católica, que lleva 8 años en el coro y ha acompañado a la agrupación en la mayoría de sus viajes.

“Viajamos a Ecuador en el año 2008, a España en el año 2009, a Chile en el 2010, Colombia en el 2011 y el último viaje que realizamos fue a Argentina en el 2012. Antes era más fácil para nosotros viajar, el gobierno nos permitía acceder a las divisas, sin embargo, ahora parece una misión imposible el asistir a los diferentes festivales a los que nos invitan”

 

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María Cecilia Angarita y el coro Ucab Guayana. Fotografía: Maria Teresa Biviano

 

Los ensayos del coro se realizan todas las semanas en las instalaciones de Ucab Guayana los días martes, jueves y viernes de 5:30 pm a 7 pm. Está conformada por estudiantes en su mayoría, sin embargo, intérpretes foráneos pueden entrar y participar de forma gratuita si se comprometen a ensayar y trabajar en equipo.

La agrupación universitaria está conformada por cuatro grupos que se dividen según el tipo de voz que posea cada uno de sus integrantes: Sopranos, contraltos, tenores y bajos, sin embargo, en algunas piezas que lo ameritan, generalmente las de índole litúrgica, los grupos pueden subdividirse, apareciendo los mezzosopranos y barítonos.

“Los cantantes de la coral no solo desarrollamos la habilidad de trabajar en equipo, también aprendemos por mano de la profesora solfeo, ejercicios de respiración y colocación de la voz; es un aprendizaje integral que nos convierte en mejores ciudadanos y nos hace sentir comprometidos con nuestro trabajo” Comenta Keymar Castillo, soprano del coro.

Familia musical

“Mi papá vio mi don en cantar y contactó a María Cecilia, su amiga, quién me invitó a pertenecer al coro de la universidad; yo aún estaba en 5to año de bachillerato en ese entonces” afirma Biviano, quién es conocida por sus compañeros como “Maite” y actualmente es una de las integrantes de más antigüedad que considera a la música como su vida y el canto coral su forma de vivirla.

“Cuando no canto me siento mal, sí paso un día sin cantar me siento tensa. Para mí el canto coral es liberarse, es terapéutico. Aunque interpretamos de todo un poco, mi género favorito siempre será el lírico, ayuda a reducir el estrés, la tensión y los dolores de cabeza” Añade Keymar Castillo mientras cuenta que el repertorio es muy variado y goza de piezas de todos los géneros para garantizar en cada concierto una experiencia distinta e inspiradora;  desde música sacra hasta rock, salsa, boleros, tangos, llaneras entre otros que permiten a la audiencia pasearse entre diferentes culturas, ritmos e idiomas.

¨Por ser una coral universitaria no somos aburridos ni nos dedicamos exclusivamente a cantar himnos ni piezas eclesiásticas, con nuestro variado repertorio intentamos cambiar un poco esa imagen errada que tiene la gente de nosotros” Afirma Biviano.

Los coristas no solo son  apasionados por la música, también encuentran al coro como una familia en la que pueden confiar y desahogarse; como un espacio para escapar un rato de los problemas y recuperar la esperanza. Pertenecer a un grupo coral permite al ser humano desarrollarse musicalmente a medida que le facilita su sensibilización,adquisición de valores y cultura.

“El coro Ucab Guayana es mi familia, no nos une la sangre sino la música; ellos son mi familia musical” Cuenta Diego de Jesús Zacarías, tenor de la coral Ucab Guayana que asiste a clases de canto coral para desarrollarse como músico y compartir con sus compañeros.

 

 

 

La voz del Coro Ucab Guayana

Al estilo Leonor

Leonor Escalante es la maquilladora que está detrás de la belleza reflejada en las modelos del proyecto “Insitu”. Se trata de un book fotográfico de desnudos artísticos que inició junto a su novio y compañero de trabajo, el fotógrafo Juan Mattey. Para ella, sus maquillajes deben reflejar la personalidad de cada modelo y, sobre todo, siempre debe llevar la marca de sencillez y naturalidad que la caracterizan como make up artist.

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Leonor Escalante ve el maquillaje como una manera de expresarse.

Leonor tiene una corta, pero intensa, experiencia en el mundo del maquillaje. Hace poco tuvo la oportunidad de realizar su primer maquillaje de fantasía y fue un estilo divertido que llamó mucho su interés. Además, dos hombres también han pasado por sus pinceles de arte y la misión principal que tuvo fue cubrir cualquier imperfección en el rostro, su ágil técnica se basó en el uso de una bb cream muy usada por mujeres como cosmético de belleza indispensable.

El maquillaje que utiliza para sus modelos es natural e inspirado en la personalidad de las mismas, por eso conversa mucho con ellas antes y durante de la sesión de fotos para conocer sus gustos, qué hacen, sus intereses, y así reflejar la individualidad de cada chica. A Leonor le gusta dejar que todo fluya.

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Leonor en una sesión de fotos aplicando el maquillaje

Para la estudiante de publicidad el maquillaje llegó a su vida como una especie de hobbie. Y entre risas cuenta cómo iba súper maquillada a clases y buscaba combinar el color de su sombra de ojos con algún accesorio que llevara puesto, la coquetería no podía faltar. Al pasar del tiempo, su gusto por el maquillaje se fue convirtiendo más en una profesión y dedicó su tiempo a trabajar en ello. Como bien dicen por ahí: “Trabaja en algo que te apasione y estarás condenado al éxito”, pues Leonor no es una excepción.

Publicidad y más conciencia

Además de su pasión por el arte del maquillaje, Leonor está culminando su carrera en Comunicaciones Publicitarias en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) y su forma de combinar sus dos grandes aficiones es colocar su toque artístico a todo lo que hace. “Busco que refleje mi personalidad, puede ser sencillo o puede ser algo muy natural pero debe llamar la atención”, comentó la maquillista de “Insitu” a quien le gusta mucho usar brillo de labios y que el rostro se vea bien iluminado.

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“Humectar la piel es el paso más importante”

Casi publicista y convirtiéndose en una profesional del maquillaje, los consejos de Leonor para las personas que les gusta maquillarse es siempre humectar la piel. Destaca que a pesar de la situación del país se deben buscar productos de calidad, comprobados dermatológicamente,  que cuiden la piel del cutis y la protejan de los daños del sol. “El protector solar con color es indispensable, es el primer producto que debemos usar” explicó.

Además, recalcó que el maquillaje es sólo un aditivo a la belleza natural que cada mujer posee. Ciertamente, la mayoría de las personas piensan que las mujeres maquilladas se ven diferentes a lo natural y hasta un punto es verdad pero no es una “banalidad” como muchos consideran.

Si deseas ver más del trabajo que realiza Leonor Escalante como maquillista puedes visitar su instagram @leonorescalant. O clickea aquí: https://www.instagram.com/leonorescalant/

Créditos de fotografía: Juan Mattey

Al estilo Leonor

Noche de asalto


Ana Paula Araya y Anny Gurrionero

Vivir en Ciudad Guayana significa vivir en la tercera ciudad más violenta e insegura del país. Así que, no es de extrañar que los límites para cometer asaltos sobrepasen la imaginación de cualquiera. Se han reportado robos en supermercados, hospitales, hoteles, centros comerciales y, ahora con más frecuencia, en centros educativos.FullSizeRender

Las universidades públicas suelen considerarse las mayores afectadas por la ola de inseguridad que azota al país. Sin embargo, los estudiantes de la Universidad Católica Andrés Bello, entidad privada, comprobaron recientemente que contar con un servicio de seguridad no garantiza estar a salvo de la delincuencia.

Es jueves, 3 de diciembre del 2015. Falta, más o menos, media hora para que sean las 8:00 pm y una cantidad regular de alumnos ve sus clases cotidianas de Idiomas, que suelen empezar a las 6:00 pm en las aulas del edificio de Postgrado dos. Como cualquier otro día, una de las estudiantes sale del salón para tomar un poco de agua en el piso de arriba y luego de hidratarse se dirige a las escaleras de regreso al aula, cuando, de pronto, la intercepta un delincuente armado.

La angustia la posee en estemomento, tiene un arma de fuego que apunta a su cabeza y que la obliga a mantenerse callada. Baja las escaleras junto al antisocial y, al llegar al salón, el nerviosismo es un sentimiento colectivo. La escena se repite simultáneamente en distintos salones, pero la situación no les permite a las víctimas determinar el número de asaltantes, sin embargo, todos están de acuerdo en que fueron, al menos, ocho hombres; los testigos señalan que había dos o tres delincuentes por cada salón.

Con la precisión y eficiencia de un crimen bien planeado, los antisociales roban todo lo que pueden. Teléfonos, laptops y carteras son las principales cosas robadas a las personas que se encontraban en el edificio de Postgrado 2. Valiéndose de armas de fuego, amedrentanfácilmente a todos los presentes y consiguen, sin la menor dificultad, arrebatar las pertenencias de las víctimas. Todo esto ocurrió con los vigilantes en la entrada del edificio.

El robo no duró más de 20 minutos y la pesadilla llega a su fin cuando, después de asegurarse de tomar hasta el último objeto de valor, los delincuentes escapan del recinto.

Hay cierta discrepancia sobre cómo lograron entrar los anti-sociales a la universidad.. De acuerdo con varios testigos, la entrada principal de la UCAB está resguardada y no se puede acceder a menos que se obtenga un pase vehicular, pero no descartan la posibilidad de la entrada peatonal. Es imposible que accedieran a través del portón del Colegio Loyola porque se encontraba cerrado durante esa hora.

Según un testigo “al menos uno de los delincuentes escapó a pie y trepó por una de las cercas del Colegio Loyola”. Se presume que la mayoría de los antisociales escaparon a través del área de preescolar. Para ello, debieron salir de Postgrado 2, atravesar el Colegio Loyola y, al final de ese corredor, se dice que llegaron a unas cercas que se encuentran en mal estado y sin iluminación, por donde, finalmente, pudieron escapar.

Al terminar el robo, los afectados salen del edificio y su primera acción es recriminar a la seguridad de la UCAB su falta de capacidad para prevenir o resolver la situación. Se contactó rápidamente a la policía, acudióla patrulla número 306 en pocos minutos. Sin embargo, no haymucho que se pueda hacer, se toman declaraciones de los afectados, pero ninguno siente confianza en que se pueda arrestar a los ladrones y recuperen sus pertenencias.

Según Julio Temprano, encargado del área de Servicios Generales de la UCAB, “Los estudiantes pueden contribuir a la seguridad en el recinto siguiendo las normas y manteniendo sus papeles y permisos vigentes, además de reportar cualquier actividad que consideren extraña o sospechosa pues, aunque sean falsas alarmas, se podrían prevenir situaciones más extremas”.

A pesar de que se han hecho reuniones para determinar nuevos mecanismo de prevención y de seguridad, este episodio ha dejado gran disgusto a los estudiantes. Para éstas personas, la UCAB se ha convertido en otro lugar de Venezuela donde no se puede estar seguro.

Noche de asalto

“Un profesor de colección”

Entrevista de personalidad

Adriana De la Rosa, Nepmary Vargas y Silvana Ferreira.

Foto: José Gregorio D'Aubeterre. Cortesía: Silvana Ferreira
Foto: José Gregorio D’Aubeterre. Cortesía: Silvana Ferreira

Treinta años de docencia y más de 12 mil alumnos respaldan la labor que el profesor de la Ucab Guayana, José Gregorio D’Aubeterre Martínez, considera como su razón de ser en la vida. “No me veo sin mis estudiantes, con ellos he aprendido a suavizar el carácter, a ser más amigable, a ser profesor y amigo sin perder autoridad y respeto”, afirma D’Aubeterre, quien a sus 59 años de edad nunca olvida a ninguno de sus estudiantes, ama la historia y no sale de su casa sin colocarse una de sus 46 gorras repletas de pines que lo caracterizan.

Sufrió polio a los tres años , pero esto  no fue impedimento para que José Gregorio cumpliera sus metas,  recuerda su infancia como “feliz” y entre risas comenta que el recuerdo más hermoso de su niñez fue recibir su primer beso a los cuatro años. “Mi infancia fue bonita, aunque la figura paterna hizo falta. Tener un defecto físico, aprender a hablar a los tres años, ser el más grande del grupo y tener la voz finita, me hacía objeto de chalequeo” expresa D’Aubeterre.

Actualmente colecciona a parte de gorras y pines de los cuales tiene aproximadamente 3.700, álbumes de fútbol desde el año 1990, tazas, una colección de estampillas que hace 30 años la valoraron en 15 millones de bolívares y lo que considera su colección más preciada, los libros de Records Guinnes; “le digo a la negra (su esposa) que si me muero primero que ella, allí tiene un dinero cautivo”, afirma José Gregorio. Desde niño nació en el amor por coleccionar, empezó comprando barajitas y prefería dejar de comer en el colegio para usar ese dinero y así poder llenar sus álbumes a escondidas de su mamá.

Profesional de altura

Para D’Aubeterre ser un buen profesor no es solo aprendizaje académico, es formar seres humanos integrales mediante herramientas académicas y humanas para que los estudiantes puedan defenderse en el campo laboral, “que aprendas a aceptar, ser comprensivo… el docente es aquel que te enseña todo lo que necesitas saber” comentó. La gorra cubierta de pines es la marca personal de José Gregorio D’Aubeterre, “Es un emblema” afirmó, sin ella podría pasar por cualquier persona, como sucedió en una graduación, todos se preguntaban si estaba o no, porque no lo distinguían entre el resto de los invitados sin esa gorra particular.

Cortesía de Silvana Ferreira
Foto: José Gregorio D’Aubeterre. Cortesía: Silvana Ferreira

Dentro de su labor como docente dice que ama lo que hace, aunque a diferencia de otros trabajos, éste no termina en el aula “es la parte mala,  porque el trabajo nunca termina, no es fácil mantener la etiqueta, pero es parte del andar”, describe D’Aubeterre con un tono cálido y ojos verdes que reflejan  satisfacción por lo que hace mientras habla. Señala que lo mejor que le  ha pasado es haber obtenido logros como profesional, ver el esfuerzo de su mamá cristalizado en él a través de una profesión, y que esto se haya mantenido en el tiempo.

Agradecido con Dios y siempre feliz, así vive el día a día José Gregorio D’Aubeterre, siendo “bendecido” y asegura que aunque  no se tenga lo material, si se acepta lo que se tiene y se agradece  a Dios, se es feliz. Le gustaría ser recordado como un ser humano, con debilidades, con defectos, con virtudes, con cariño, y  con rabia, no  esa rabia venenosa sino aquella que les muestra que con él aprendieron algo. “Siempre le digo a mis alumnos que se van a olvidar de todos los profesores pero de José Gregorio D’Aubeterre nunca” afirma.

“Un profesor de colección”

Justos por pecadores e impunidad vigente

Crónica

Jessica Marcano

Neysmar Ávila fue detenida en la Avenida Atlántico
Neysmar Ávila fue detenida en la Avenida Atlántico

Rebeca Maricuto

17 de marzo: inician las clases de la Universidad Católica Andrés Bello de Ciudad Guayana, con el apoyo de algunos estudiantes y el repudio de otros. Las revueltas que se suscitaron a partir del 12 de febrero en contra del gobierno venezolano invadieron varias ciudades del país, incluyendo Puerto Ordaz. La tensión era “necesaria” para unos y “caso perdido” para otros; pero, independiente a la opinión de cada quien, en la Ucab hasta el que se mantuvo lejos de las protestas sufrió las consecuencias negativas de estos hechos.  Ese fue el caso de Neysmar Ávila.

De 17 años, caminaba de la Ucab hasta su casa con una amiga y un compañero de clases. Vivía, en aquel entonces, en la Urbanización Arivana, a pocos metros de la universidad. Acostumbraba a caminar por la cercanía. A pesar de que tenía cerca a un foco de guarimbas en Los Mangos, decidió volver a su residencia como lo hacía rutinariamente. Iban “de lo más tranquilos” por la Avenida Atlántico, cuando un grupo de siete jóvenes se aproximaron a ellos rápidamente, huyendo de la Policía Municipal. “De repente, empezaron a correr y nosotros, por el miedo, hicimos lo mismo”, explica la joven de piernas cortas y actitud insurrecta, ahora mayor de edad.

Su amiga subió rápidamente a un auto y ella corría de la mano con el muchacho, cuando “una tanqueta” los alcanzó. “¡Párate, mamagüevo, te vamos a quebrar! ¡Párate, no huyas!”, gritaban los funcionarios desde dentro. Ávila sintió que la única presa era su acompañante y lo soltó. En un intento por saltar la cerca hacia la Urbanización Los Saltos, fue interceptada por oficiales de la Policía Municipal. “Ajá, maldita puta, creíste que te ibas a escapar”, fue lo que escuchó mientras la halaban por el bolso que la ataba por ambos hombros.

Ávila, de cabello liso y naturalmente dorado, ojos claros y apariencia inofensiva, ahora estaba en manos de varios funcionarios municipales. “Me montaron en la tanqueta. Había unos detrás de mí, unos a cada lado y tres al frente. Me golpeaban la cabeza y no me dejaban subir la mirada. Me sembraron bombas molotov en el bolso. Durante todo ese rato, me estuvieron insultando, me insinuaban que me quitara la ropa y amenazaban con violarme”, narra la joven estudiante de tercer semestre de Comunicación Social.

La agresión hacia Ávila no se quedó en maltrato físico y psicológico: “Tenía mi teléfono entre el pantalón y el muslo y se notaba. Me pidieron que lo sacara y se los diera; lo hice y no me lo devolvieron más”. No conforme con el robo, más tarde, los oficiales llamarían a la estudiante para pedir dinero a cambio de su equipo telefónico y el de su amiga que, por error, las metió en un problema mayor. Su compañera, la que había corrido hacia el carro, también fue capturada en el acto. Ávila fue transferida a la misma patrulla donde estaba su amiga; allí comenzó la verdadera odisea.

Bajo las recurrentes amenazas de violación, el par de menores de edad fue “paseado” por varios puntos de la ciudad hasta que llegaron al “retén de La Chalana”. Aterrorizada por la idea de que sus padres se enteraran, ofreció dinero a cambio de su liberad. Sin ton ni son, los funcionarios accedieron. “Por ese motivo no pudimos denunciar y el caso no puede ser procesado. Además, como ellos tampoco nos registraron como detenidas, se metieron en problemas y nos atosigaron durante días por teléfono”, lamenta Ávila, que pagó por los menos inocentes y continúa su vida entre la impunidad.

Justos por pecadores e impunidad vigente

Periodista en terapia artística

Crédito: Jesús García Sayago
Crédito: Jesús García Sayago

Entrevista de personalidad

Por Jesús García Sayago y María López

Paciente, el periodista cierra su maletín. Se prepara para continuar con su jornada laboral matutina, esa en la que tiene que ponerse el uniforme de maestro para continuar, más tarde, con el uniforme de director de un diario. A la bebida con sabor a té con limón que tiene en un vaso de plástico sobre el escritorio, ya se le derritió el hielo, sin embargo, Robinson Lizano le da un sorbo más, mientras, con mirada serena asume un rol que no es muy frecuente para él, pues, está acostumbrado a ser él quien haga las preguntas. Esta vez, él es el entrevistado.

Robinson Daniel Lizano Briceño nació en Caracas pero, por azares del destino en una sociedad patriarcal, pasó la mayor parte de su infancia en Costa Rica, lugar a donde su padrastro fue asignado a trabajar. Al regresar a Venezuela, Robinson sucumbió ante los encantos del calor marabino y se instaló en la capital zuliana. Allí, conocería a Ivonne Rincón, quien se convertiría en su pareja sentimental, y con quien formaría una hermosa familia de cuatro integrantes. Más tarde, la casualidad –o causalidad- lo llevó hasta Guayana. Tierra bendita donde, el periodista, escritor, padre y esposo, vería realizarse muchos de sus sueños.

Lizano se levanta temprano todos los días, mezclando el ritualista hábito de tomarse un café, con el chequeo diario de su correo electrónico y redes sociales. Al llegar la hora, lleva a sus niños al colegio, va a la universidad a dar clases y finalmente, almuerza en casa. En la tarde, se va a la sede de Diario Primicia, misma que dirige y en la que colabora con la primera página de la edición del día siguiente. En su tiempo libre lee, ve películas, oye música, escribe o dibuja, sobre todo.

Se considera a sí mismo una persona constante con las cosas que aprende. Además de sereno y paciente. Sin embargo, su carácter pasional para hacer las cosas, es su sello personal, lo que asimila como una fortaleza y una debilidad al mismo tiempo. Esta característica, le viene desde que era niño, pues el hecho de amarrarse los zapatos, hacer la F, y aprender a leer, representaba una dificultad trágica para él.

Robinson es conocido, entre colegas y alumnos, como un apasionado de la literatura y la poesía. Recordando sus tiempos de niñez, el periodista presume haberse leído ‘La Divina Comedia’ de Dante cuando tenía ocho años, y ‘El paraíso perdido’ de Milton cuando tenía nueve, evidencia de una infancia marcada por la literatura. Pero fue cuando ingresó a la universidad que empezó a descubrir la “musicalidad de la poesía”. Descrita por él mismo, como “una forma de contar las cosas de una manera diferente y  usar las palabras como si fueran notas musicales”.

Coloreando su alma

Pero la palabra no es el único catalizador para la creatividad de Lizano, pues, la imagen se ha convertido, más que en una herramienta, en un remedio para sí mismo. Empezó a dibujar y a pintar, como parte de un tratamiento con antidepresivos. Confiesa que lo hace terrible, pero a la vez es relajante porque, solo deja que la inspiración fluya. De niño, el pequeño Robinson nunca supo dibujar, pero ya entrando en la mediana edad, dice haber hecho obras que ha regalado e incluso tiene pedidos por parte de amigos y particulares. En palabras del profesor y periodista: “Siento que es como un momento en el que yo me dejo ir y no pienso en nada, es como un acto liberador, igual que escribir.”

Periodista en terapia artística