UCAB-Guayana: llena de misterios

Bien sea por superstición, bromas o sucesos paranormales, la Universidad Católica Andrés Bello – extensión Guayana es una cuna para los rumores de pasillo, las tradiciones y los misterios no resueltos.

Andrés Bello en Ucab Guayana
Andrés Bello el gran intelectual de Venezuela. Tomada de imágenes Google.

“Si te sientas con Andrés Bello te queda el semestre”, esa frase la ha escuchado, al menos una vez, todos los que empiezan su aventura en la Católica. Esta superstición es la más conocida entre los ucabistas. Hay testimonios contrastados y eso la hace aún más interesante.

“El ex vice-rector Rafael Estrada habló con seguridad en medio de una clase de Historia de la Cultura I y dijo que el rumor era cierto. Y fue aún más extremo y nos advirtió que si nos sentábamos con Andrés Bello y le tocábamos la cabeza no nos íbamos ni a graduar. Obviamente no lo hice. No quise probar mí suerte”, asegura Laura Mauro, estudiante del 10mo de Audiovisuales y Publicidad, pronta a graduarse.

Conocidos de Laura hicieron la gracia y no les fue muy bien. “Algunos repitieron el semestre, otros dejaron de estudiar. Sé que tiene que ver más por la falta de constancia y recursos, pero igual es divertido pensar que la maldición tiene algo que ver en eso”, concluye la futura licenciada.

Por otro lado, Victor Rodríguez, compañero de Mauro, fue osado y lo hizo, pero hizo trampa e igual está por graduarse. “No quería arriesgarme tanto, así que luego de saber todas mis notas de primer semestre y ver que sí había pasado. Ya seguro en el segundo semestre, fui y me senté con la estatua. No mentiré, me dio cierto temor, pero al final me reí y me fui tranquilo. Las supersticiones son tan absurdas pero tan divertidas a veces”, confiesa Victor con una sonrisa. La regla confirmada hasta ahora es que la maldición te caerá solo si estás en primer semestre y cometes esa ofensa al ilustre prócer.

Tradiciones y rutinas

Marco Di Bonaventura, estudiante de Ingeniería Informática, comenta que sus primeros semestres fueron todo un drama lleno de sufrimiento y lágrimas de sangre durante la época de parciales. Tan solo escuchar los apellidos “Parodi” o “Seijas” trae imágenes de pesadillas vividas en carne propia con Matemática I y Programación II. “Es tradición asustar a los nuevos diciendo que en el módulo A2 puedes ver en el piso manchas antiguas de sudor, y otros fluidos corporales, frente a los salones como recordatorio de los compañeros caídos”, revela entre risas el futuro ingeniero.

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Vista del piso 3 de biblioteca desde Mezzanina. Tomada del banco de imágenes de Lente Ucabista. 

A su vez, Ramón Ruiz, ya en su 4to año de Derecho, explica que para ellos es tradición ponerse sobrenombres con los apellidos que les salgan en los casos presentes en los exámenes de Fiscal o bromear con el Código penal. Aunque confiesa que más que tradición, es una forma de drenar toda la tensión y la locura de la época de finales. “A veces llegamos en la mañana a la biblioteca, nos metemos en una sala de estudio y cuando salimos, nos damos cuenta que es de noche y debemos ir a clases. Bromear con los términos que usamos para los exámenes de Mario Castro es solo una vía de escape de todo el estrés”, afirma Ramón mientras se acomoda los lentes.

Los estudiantes de Ingeniería Civil no se escapan mucho de la realidad antes expuesta. Estefani Villegas es más ojeras que persona, al igual que sus compañeros, pero para ellos no es tradición, es algo tácito que el piso 1 de la biblioteca les pertenece todo el semestre, todo el día, todos los días. “Todos lo saben, hasta los de Administración y Contaduría lo saben y solo se aparecen al final de semestre para intentar salvarlo”, afirma Estefani.

La escuela “embrujada”

Desde los tiempos de los Movart con el profesor Nelson Galvis, en la escuela de Comunicación Social habita un ser, una escultura que siempre está en una esquina sentado. Muchos le llaman “Juan”, “Ramón” o “Ernesto”. No se sabe en sí su verdadero nombre y tampoco se conoce es cómo cada mañana él amanece en un lugar diferente. “Quien nos dijo sobre el suceso fue el profesor Alfredo Calzadilla cuando nos daba clases. Incluso nos confesó que él bromeaba al respecto con la profesora Grisolía hace mucho tiempo, pero que luego lo dejó de hacer y Ramón se seguía moviendo de sitio”, relata Carlos Linares, estudiante de Audiovisuales.

Algo más misterioso y hasta aterrador sucedió en el Estudio de radio de la escuela los primeros días de enero. Un grupo de estudiantes se encontraba grabando una cuña para la materia de radio con Andrés Camacaro en la cabina. Durante la grabación, nadie pareció escucharlo, pero cuando pusieron a sonar el audio, lograron escuchar un grito en el fondo mientras ellos hablaban normalmente. Todos se asustaron y decidieron dejar de grabar hasta la mañana siguiente.

Historias de los Becas

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La vista por dentro de “La cueva”. Tomada por Max Melville.

Los beca-trabajo son una raza aparte en la Ucab. Tienen su propio lenguaje y se ayudan entre sí, pero también tienen historias excéntricas, sobre todo los que trabajan de noche. Max Melville, beca-trabajo de “la cueva” o Audiovisuales (donde los profesores retiran los equipos multimedia), cuenta que al menos 1 vez a la semana aparece una foto tipo carnet de una persona distinta que nunca ha trabajado o se ha acercado a la oficina. “Este mes no estuve tan activo en el trabajo, me cubrieron en mi puesto 3 veces porque tenía que terminar la tesis. Cuando volví esta semana, ya habían aparecido 7 fotos. La mayoría de las veces es gracioso, pero esta vez no. Es macabro sentirse observado por tanta gente a las 9 pm cuando estoy yo solo y aún no termina mi turno”, confiesa Max con cierto nerviosismo.

La verdad es que Oscar Pollack, compañero de trabajo de Melville, confesó que este mes recolectó todas esas fotos tipo carnet para vengarse de Max por obligarlo a cubrir sus turnos en el trabajo.

Queda al criterio personal de cada quien, pero una casa de estudio y la vida del estudiante siempre serán más interesantes si están llenas de misterios por descubrir e historias por concluir.

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UCAB-Guayana: llena de misterios

Experiencia por innovación

Valeria Peroza
Marian Resplandor
Laura Romero

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Graduación. Cortesía

Las universidades a nivel mundial son signo de juventud y esperanza esto debido a que en sus espacios vemos el presente y futuro de los países. Contadores, administradores, médicos y abogados son algunas de las muchísimas profesiones existentes desde hace millones de años, con sus diversos espacios dedicados a no solo impartir y recibir conocimientos si no al hacer vida universitaria, en nuestro contexto sería hacer vida ucabista.

Entre tantos rostros que se pasean por los pasillos de la Ucab Guayana, podemos diferenciar algunas caras un poco más tocadas por la vida, algunas canas, paticas de gallo, ropa un poco más formal y otros rasgos que los diferencian de los demás. Y es que los profesores han venido evolucionando y ya no son los mismos de canas, joroba y bastón de algunos años atrás. Aunque siempre encontraremos alguno que encaje en esta descripción.

Alvis Herrera, estudiante de Comunicación Social expresó su asombro cuando se enteró que una de sus profesoras era recién graduada. “Recuerdo uno de los primeros días de clases. Al llegar vi que había una muchacha sentada en un pupitre, supuse que era una compañera, pero cuando ya habían más estudiantes se levantó y dijo: ¡Buenos días! Yo soy la licenciada y seré su profesora”.

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Alvis Herrera. Fotografía Valeria Peroza

Aquel momento, como le pasó a Alvis, se ha hecho cada vez más frecuente entre los ucabistas, específicamente en la escuela de Comunicación Social, donde los “filtros”, como les dicen a los profesores con mucho conocimiento y excelentes en sus áreas, han tenido que dejar la universidad, abandonando al azar la futura educación de relevo, debido a la situación que ha embargado al país en los últimos años.

Acto – birrete – exámenes

Nelson Galvis, es de esos profesores que al principio no sabes si admirarlo u odiarlo, pero es de los filtros que quedan y de quien siempre tienes algo que aprender, así sea simplemente no sacar el celular en clases. Siempre combinado de pies a cabeza, camina por los pasillos y te saluda sin recordar tu nombre. Alvis, que vio clases con él, agradece haber podido ser su alumna.

Nelson, es todo un personaje que se caracteriza por su único estilo de humor, ve en estos nuevos colegas ventajas y desventajas que a su juicio hablan del sistema educativo y de la calidad con la que saldrán los alumnos. No le parece mal idea que un profesional imparta clases porque todos fuimos alguna vez nuevos, sin embargo, él cree que para poder salir del birrete al aula, el ahora profesional y no alumno debe tener ciertas competencias que nutra su aula.

Nuevos vs salientes

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Nelson Galvis junto al egresado Francisco Palacios. Cortesía

Así como en cualquier aspecto de la vida, muchas veces hemos sido llamados nuevos, y es que cómo no ser nuevo en algún espacio si para ahorrar experiencia debemos salir de nuestra zona de confort. Es allí donde estos nuevos profesores, que la edad no debe sobrepasar los 15 años de diferencia, se lanzan con responsabilidad y algunos con vocación a realizar la labor de profesor.

María Evelyn Afonso, ve dos caras de estos nuevos profesores y es que si nos vamos por lo positivo “ellos estuvieron en esos pupitres, ellos saben cómo es ser un alumno en este país, en estos momentos y quizás por eso pudiera decir que es una ventaja porque sabrán, o creo yo, que podrán adaptarse a ellos y congeniar, mejor que un profesor que ya cumplió 30 años de graduado”, expresó.

A eso mismo ella le suma la capacidad de innovación que puedan llegar a tener estos nuevos profesionales y le agreguen a sus clases contenidos nuevos, incluso los recursos y las técnicas. Pero… no todo es tan bonito como pareciera, si casi que nos dan ganas de ser profesores. ¿Y las desventajas?

De igual manera, Afonso se plantea la interrogante: ¿Cómo un recién graduado va a responder a las exigencias de un estudiante? Si, por ejemplo,  le preguntan ¿cómo es patear calles?, si en vez de ganar experiencias en el campo, se dedican a dar clases de una vez.

Jerarquía

Risas. Bulla. Escándalo. Tres características básicas en un salón de Comunicación Social, dan paso al asombro de algunos cuando pasa por la puerta una persona que no le avanza mucho en edad pero que a pesar de eso, tiene más autoridad que ellos. Andrea Martínez, quién egresó de la Ucab en abril de 2016 y se desempeña actualmente como profesora de la misma universidad donde estudió, para ella fue una oportunidad, otra profesora la postuló y aunque no sería profesora de inmediato, en la escuela había la necesidad y le tocó asumir el puesto.

Ella misma plantea la situación de saber si aceptar a estos nuevos docentes siendo uno, más bien cree que lo aceptes o no, igual te va a dar clases. Pero que sí se les debería dar la oportunidad. Estos nuevos profesores cada vez serán más frecuentes en las aulas, no solo en la Ucab sino en el resto del país, ya que el éxodo de profesionales es cada vez mayor. Así como Andrea, existen otros profesores que no han dejado de ser alumnos para impartir clases y que, como dice ella “son el relevo de las diversas carreras universitarias. Si no comienzan a dar clases hoy, entonces cuándo”.

Experiencia por innovación

¿Trabajo “especial” de grado?

Por Michelle Finotti Guban y Lorena Vásquez P.

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Tesista en pleno. Casa del estudiante. Foto por Lorena Vásquez P.

Los primeros años universitarios están llenos de felicidad, compañerismo y por último estudio. No hay preocupaciones más que hacer grupos, intentar que no te quede un semestre y celebrar cuando lo salvas. No es hasta el 8vo semestre que se comienza a hablar de la tesis. Sí, la tesis, ese trabajo especial que no es más que una tortura, que a su vez es un requisito indispensable para obtener eso por lo que tanto has luchado: el título de grado.

A pesar de que en la Universidad Católica Andrés Bello
– Guayana
conviven diferentes carreras de pregrado, entre las que se encuentran Comunicación Social, Educación, Relaciones Industriales, Derecho, Administración, Contaduría, Ingeniería Civil, Industrial e Informática, sólo cuatro de ellas tienen que pasar por este proceso donde cada estudiante pasa por esta etapa de manera distinta.

Los estudiantes de la UCAB – Guayana se dividen entre los que hacen tesis y los que no. Por un lado, los que hacemos tesis somos aquellos a los que se nos nota el cansancio en la cara, la montaña rusa que existe con nuestro peso, las múltiples entradas a la biblioteca y el estrés acumulado por semanas. Incluso se nos llega a medir por lo profundas que nuestras ojeras pueden ser. En cambio, muy lejos de esa realidad, están los que no la hacen, aquellos qué llegan frescos como lechugas, no saben cómo buscar un libro en biblioteca y que solo quieren que llegue el fin de semana para ver en qué casa se reunirán en la noche. Bendecidos y afortunados.

No es fácil

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Entrada a la Casa del Estudiante. Ucab-Guayana. Foto por Michelle Finotti Guban

Para nosotras, estudiantes del 9no semestre de Periodismo ¡es súper estresante! Es fijo que te preocupes por dos cosas: terminar carga académica y terminar la tesis, pero todo al mismo tiempo. Es difícil, porque hay días en los que te despiertas y de inmediato piensas en que si no vas a clases, no terminas carga y no te gradúas; y por otro lado también estás mortificada por la tesis porque sientes la presión del comité de la escuela cada diez segundos.

Y ahí es cuando te preguntas: “¿Por qué hay carreras en las que la tesis se puede hacer un semestre después?”. En lo personal, no es compresible el por qué exigen un horario, si en teoría ese proyecto debería entregarse cuando el estudiante considere pertinente hacerlo.

Pero sería poco ético solo pensar en nosotras. También tenemos

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Tesis y café. Laboratorio VI. Foto por Lorena Vásquez P.

amigos que estudian ingeniería y sufren, pero hablando en confianza, podría decirse que ellos la tienen un poco más fácil. Ellos tienen un periodo de dos años finalizada su carga académica ¡para culminar y entregar su tesis! Entiendo que dos años de tesis significaría pasar mucho más tiempo del que te gustaría en la universidad, sin embargo, ese tiempo está mejor organizado, puedes ser más productivo al estar completamente enfocado en ese solo proyecto y trae consigo algo parecido a las ganas de vivir que nosotras hemos perdido.

La verdad es que la tesis nos genera un sentimiento de amor-odio a partir del momento en el que conseguimos ese tema que nos apasiona. Es ahí que comienza la odisea para entregar del anteproyecto, que luego de una ardua y casi mística discusión, puede que el tema sea aprobado o toca buscar otro tema y comenzar de nuevo el ciclo. Con todo y eso, no hay satisfacción más grande que entregar ese proyecto especial en el que pusimos todo nuestro sudor y lágrimas, nuestras esperanzas a un título, todo nuestro ser.

 

¿Trabajo “especial” de grado?

Nuevo pensum: expectativa vs realidad

Anelsy Acosta

Eilidibeth Córdova

Rosleidys Sanabria

La Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) decidió actualizar su programa de estudios en la mayoría de sus ofertas académicas, en el caso de Comunicación Social, la escuela anunció el cambio hace un año. Al principio, no sonó tan fuera

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Fachada de la escuela de Comunicación Social. Cortesía de Anelsy Acosta. 22 de noviembre, 2016.

de lugar, hasta que informaron que se aplicaría de forma progresiva, ¿qué significó esto? En palabras simples, que desde el primer semestre hasta el sexto sería nuevo pensum y lo que antes era mención del séptimo al décimo se convirtió en lo que hoy se conoce como concentraciones.

 

Cuando me enteré no le presté mucha atención, igual seguiría en la universidad al menos unos dos años más. En el inicio del semestre fue cuando me cayó el balde de agua fría, estaba en sexto y veía materias con “niños” del cuarto, ¡todos en el mismo salón! ¿Qué clase de broma era esa? En la clase de producción audiovisual éramos casi 40 personas, en ningún momento pensaron en el profesor de la cátedra ni tampoco en los alumnos, aunque lo peor no era eso, lo peor era que los otros estudiantes no sabían casi nada.

Decepcionada

Pensé que no podría ser peor, ya teníamos un ritmo de evaluaciones con el viejo programa, sin embargo el nuevo pensum trajo consigo algo llamado “sistema por competencias”, con la finalidad de competir con la red de universidades de la compañía de Jesús, eso era la premisa principal, pero en la realidad, o como yo lo vi, significó menos exámenes, más trabajos grupales con personas con las cuales no querías estar y más evaluaciones prácticas. Si hablamos de los horarios fue otro tema, ¡era un desastre total! Tenía materias en las mañanas y en la tarde, lo que me obligó a pasar todo el día en la universidad y no me permitió realizar otra actividad fuera de ella, ¡una pesadilla total!

Desde que comencé a estudiar Comunicación Social, quería dedicarme solamente a audiovisuales, no obstante, con el nuevo pensum desaparecieron las menciones y sería únicamente concentraciones, tres por la parte de Publicidad, al igual que Audiovisuales y Periodismo, en el caso de Guayana solo ofertaron cuatro, lo que nos obligó a elegir dos, una por cada año, eso no me disgustó tanto hasta que mencionaron que debíamos hacer “un trabajo de concentración”, que la escuela ni siquiera nos explicó en qué consistía, al momento de redactar no entendíamos bien lo que significaba el “producto final”, pero ahora me pregunto ¿fue peor el remedio que la enfermedad?

Nuevo pensum: expectativa vs realidad

Rodolfo Pereda en crecimiento deportivo

Valeria Peroza F.

Marian Resplandor

Laura Romero

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Rodolfo Pereda. Fotografía: Verónica González

Miembro de la comunidad ucabista, con tan solo 23 años, Rodolfo Pereda se destaca por ser el presidente provisional de la Junta Directiva del Colegio de Entrenadores de Fútbol de Venezuela, seccional Bolívar y actual Director Técnico del C.F. Los Olivos.

Pereda es el menor de los hijos de una pareja peruana. Desde muy pequeño siempre le han gustado los deportes, especialmente, el fútbol, sin saber que esa disciplina lo vincularía con la universidad. “Empecé en la Ucab Guayana estudiando Ingeniería Civil, luego de tres años cursando esa carrera me di cuenta que realmente no era lo mío y decidí cambiarme a Comunicación Social”, comentó Pereda. Y quizás sea por su mamá, la periodista, Lunín Villa, de quien adquirió el gusto por los medios.

Él cree fielmente que tomar esa decisión fue lo que mejor que pudo haber hecho, ya que la universidad le ha brindado los espacios a los estudiantes para que se desarrollen en sus vidas universitarias, y afirmó que los profesores los motivan para vincularse directamente con los medios y comenzar a crecer profesionalmente, aún sin haberse graduado todavía.

Tiene una vinculación muy estrecha con la universidad y el ámbito deportivo de la misma, además de cursar el 5to semestre de Comunicación Social, se desempeña como Coordinador de Deportes del Centro de Estudiantes de su escuela. Asimismo, es el Presidente General de Tribuna Ucabista, medio oficial de difusión de información de la Coordinación de Deportes de la Ucab Guayana.

Junta Provisional

La semana del tres al nueve de octubre de 2016 se dio en las instalaciones de la universidad el I Curso para Entrenadores de Fútbol, Licencia Nacional “D”, organizado por la Asociación de Fútbol del estado Bolívar y avalado por la Federación Venezolana de Fútbol de Entrenadores, donde Pereda formó parte como voluntario de la coordinación. El objetivo principal del curso era formar la seccional del Colegio de Entrenadores del estado Bolívar, ya que, tenía muchos años sin una estructura organizativa.

Rodolfo tuvo una destacada participación durante el desarrollo del curso. La Asociación lo seleccionó como Director provisional de la Junta Directiva del Colegio de Entrenadores de Fútbol de Venezuela – seccional Bolívar. “Al instructor Luis Molina le gustó mi desempeño y a raíz de eso, él me propuso lanzarme como presidente y yo acepté la propuesta”, recalcó Pereda.

En el acto de entrega de las credenciales oficiales como directores técnicos licencia nacional “D” a los participantes del curso, también se procedió a la juramentación de la nueva Junta Directiva.

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Rodolfo Pereda (izquierda), Luis Molina (centro), Lubin Angulo (derecha). Fotografía: Nancy Quijada

Rodolfo Pereda (Izquierda), Luis Molina (Centro), Lubin Angulo (Derecha) – Crédito: Nancy Quijada.

Para Rodolfo fue muy gratificante que lo tomaran en cuenta para ser el presidente de la Junta Directiva y es que él es quien tiene la potestad de nominar a las demás personas que formarán parte de ella.

Este ucabista también se desempeña como el Director Técnico del Club de Fútbol Los Olivos, el cual lleva dirigiendo poco más de un año. “Iniciamos en la segunda división del torneo municipal amateur, organizado por la Asociación de Fútbol del estado Bolívar y en nuestra primera temporada ascendimos a la primera división”, destacó Pereda. Lo califica como un logro bastante significativo, ya que ese era el principal objetivo planteado.

“Debo agradecer al club porque nos abrieron las puertas para llevar a cabo nuestras actividades y creo que he establecido buenas relaciones con mi grupo”, afirmó Pereda. “He obtenido un gran aprendizaje y formación para mi futuro laboral”. Para Rodolfo estar como DT lo ha catapultado a instancias mayores que le servirán para crecer y formarse en el ámbito profesional.

Rodolfo Pereda en crecimiento deportivo

La Católica me devolvió la vida

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Foto: cortesía

Por José Manuel Guzmán y Yossimar Rodríguez.

Desde que puedo recordar, siempre quise hacer rap. Incluso, cuando tenía 16 años, comencé un proyecto musical, junto a tres hermanos que me regaló la vida. A los 18 años, estaba en el cuarto semestre de Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) núcleo Guayana y nunca había participado en nada relacionado a lo que llaman “vida universitaria”.

Hasta ese momento, mi estancia en la Católica, aunque me había entregado un nuevo amor en la forma del periodismo, me había quitado otro: rapear. La carga académica me asfixiaba de tiempo… o al menos así lo veía.

Aún era la primera mitad del 2014 y Vladimir Kislinger seguía siendo director de la Escuela. Anualmente, organizan el Encuentro con la Comunicación y ese año, albergaba un evento musical llamado Rompiendo el Silencio.

El concepto era sencillo: a través de la música, el personal administrativo, staff de profesores y estudiantes, denunciarían temáticas sociales sensibles.

Las guarimbas apenas estaban siendo disminuidas por los cientos de puntos de las Fuerzas Armadas que fueron desplegados en toda la ciudad y las secuelas se sentían en cada pisada sobre los escombros o cada vez que te recibían lo insultos pintados con aerosol en la entrada de la Universidad por el Movimiento Estudiantil Revolucionario de Venezuela (Mersuv).

Ese jueves 19 de junio, en el Auditorio de Biblioteca, pude volver a ser. El tema original que nervioso había rapeado en el casting, sobre lo despreciable que me miraba ante la situación de mi país, recibió aplausos y gritos de aprecio.

Desde el profesor Kislinger versionando “Suficiente” de Sin Bandera sobre los niños en situación de calle, hasta el siempre confiable y talentoso Carlos Linares haciendo un tributo a la crítica social de La Vida Boheme, se hizo vida ucabista en la tarima.

Consciencia de tu entorno, nunca mantener tu voz baja ante lo que debe ser denunciado, amar siempre lo que haces y nunca dejar de hacerlo, es lo que me entregó mi Universidad. Yo soy ucabista.

La Católica me devolvió la vida

Robinson Lizano: un periodista bohemio

Jesús Insana

Saiannah Maharaj

Con un manual de géneros periodísticos en su haber, Robinson Lizano es uno de los dos profesores con trabajo de ascenso dentro de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) Guayana. Un hombre de múltiples pasiones y un sinfín de fijaciones. Enamorado del Periodismo, dirige el diario Primicia e instruye futuros comunicadores para que ejerzan una labor con criterio.

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Robinson Lizano en su clase al aire libre. Fotografía: Jesús Insana.

 “Yo me crié como un muchacho outdoor, expresó Lizano. Tuvo la infancia de todo niño de la época: bicicleta, básquetbol, ping-pong, y sus amigos de la cuadra. Aunque su primaria, secundaria, y dos primeros años de universidad hayan transcurrido en Costa Rica, fue Caracas la que lo vio nacer el 27 de diciembre de 1968. Su corazón permanecía en Venezuela, por lo que decidió volver para culminar su licenciatura en Comunicación Social, mención Desarrollo Comunal en la Universidad Católica Cecilio Acosta (UNICA).

Asiste a clases con sombrero, jeans, camisas manga larga y su laptop. Siempre ha considerado una experiencia nutritiva el intercambio de ideas con sus estudiantes. Robinson comentó: “Siento que es una relación de aprender, dar y ser”. Una trato que ha mantenido durante 15 años, a pesar de sus altibajos ideológicos con la Escuela y algunos profesores.

Una pasión andante

Para él, su concepto de la palabra amor es jugar junto a sus dos hijos, Daniel y Ángela, así como pasar tiempo con su esposa Ivonne Rincón, quien también es profesora de la Ucab. Daniel le recuerda mucho a su propia introversión, mientras que Ángela es más franca y extrovertida. “Es una experiencia mística cuando les doy el corazón a los dos, para verlos crecer y descubrir el mundo”, afirmó Robinson con emoción en su voz. Los ha motivado a que se dejen llevar por la curiosidad y los ayuda a entender distintas situaciones, desde las más polémicas hasta las más banales.

Es amante de la Literatura. En su tiempo libre, nutre su mente con escritos de Sabato, Borges, Benedetti, Murakami, y una cantidad exorbitante de intelectuales literarios. En un rincón de su casa mantiene una codiciosa colección de libros y relatos que espera heredar a sus hijos.

En cuanto a la música, establece una brecha enorme entre los géneros que acostumbra escuchar. Desde lo más clásico y refinado, hasta lo más actual y mundano: rock, jazz, pop, boleros, baladas, tangos, vallenatos, e incluso un trío de canciones de reguetón. Dice que lo ayuda a escribir y a evadir su cotidianidad.

Aprecia el arte en todas sus presentaciones, pero el séptimo se lleva la medalla. Ha sido una herencia de su abuelastro y de su padrastro, quienes lo acercaron al mundo del cine y sus protagonistas. Por un tiempo, se dedicó a premiar cortometrajes de sus estudiantes bajo el nombre de Premios Robinson, pero la iniciativa no fue continuada. Trata de ver una o dos películas diarias, aunque admite que las series desplazado esa costumbre.

La Escuela y él

 “A mí me lincharon en esta Escuela, y todavía hay gente que no me habla”, comentó Robinson acerca de cierta polémica que surgió en el primer trimestre del 2016 entre dos medios de comunicación, de los cuales es actualmente director de uno. Le molestó que la Escuela haya tomado partido en el asunto, ya que considera que la institución debe mantenerse imparcial, y esto trajo descontento en su entorno laboral.

Lizano mencionó: “Yo escojo mis batallas, y mis afectos también los escojo yo. No los escoge más nadie”. No le parece que la Escuela, como institución, deba imponer a su personal docente hacia dónde se debe inclinar su preferencia.

Dice ser una persona muy desorganizada, que ni logra entender el escritorio de su computadora, pero se visualiza en el futuro como escritor, y espera ejercerlo en una realidad distinta a la que vive en estos momentos. Toda su familia y conocidos lo incentivan a continuar con su vocación literaria, y espera hacer de esto un oficio.

Robinson Lizano: un periodista bohemio