Al callar te condenas

Por Anelsy Acosta, Eilidibeth Cordova, Rosleidys Sanabria.

Nadie pensaría que las universidades se pueden convertir en una prisión en donde a  veces sales vivo y otras no. El bullying es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal, social o físico que se ha vuelto el pan de cada día de millones de jóvenes en el mundo. Estos muchachos viven ansiosos y fatigados emocionalmente por no saber cómo su acosador los sorprenderá la próxima vez. A la edad de nueve años Manuel Álvarez, cursaba el cuarto grado, un niño tímido y retraído, conocido entre sus compañeros como “el gordito” del salón, de estatura alta pero con un corazón de pollo, débil y lastimado.

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No al bullying. Extraído del portal http://www.kores.com.ve

Su año escolar se tornó gris. Sin embargo, continúo hasta llegar a la universidad actualmente la UCAB Guayana. En donde alcanzó niveles más altos. No solo lo dejaban de un lado por su aspecto robusto. Al no cumplir con ciertas actividades físicas, como simplemente caminar un poco más rápido de la casa del estudiante hasta la conocida “laguna de los patos”; todos empezaron a verlo como un estorbo que solo sabía comer. Con una acumulación excesiva de grasa corporal, se volvió tan lento como una tortuga. En un salón lleno de hombres, como lo son los de Ingeniería, constantemente era comparado con los más atléticos del salón.

Lágrimas ocultas

El sueño de los padres de tener jóvenes con buena salud física y mental, va en picada o por lo menos así lo expone la Organización Mundial de la Salud (OMS). En Venezuela, el 6.4 % de la población joven sufre obesidad. Manuel, desde que tiene uso de razón se convirtió en amante del fútbol. Durante el colegio, siempre fue el último en ser escogido en los equipos, nadie quería cargar con él. En la universidad no fue distinto, decidió entrar al grupo de balompié, sin embargo lo colocaban en la portería: “El gordo a la portería, la tapa toda”, constantemente escuchaba la misma frase.

Es difícil pensar que un joven de 18 años, aún se encierre en sí mismo y no sea capaz de hablar con los demás acerca su situación. Durante los recesos entre clases Miguel, salía del salón y usaba el baño como su refugio. Un cubículo frío, con hedor a orina, un mingitorio y un rollo de papel higiénico eran los que a diario lo acompañaban en su mar de lágrimas, una tras otra rodaban por sus mejillas en búsqueda de respuestas que nunca conseguía, solo buscaba una sola cosa: ser aceptado.

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El bullying no es un juego. Extraido del portal http://www.cocnoticias.com

Muchos padres consideran que llevar a sus hijos al psicólogo es alarmante, que si asisten es porque “están locos”, sin embargo esta es una justificación errada, en cambio son profesionales que ayudan en el aprendizaje y a enfrentar con efectividad los problemas de la vida y de salud mental. En su libro de “Conductas de acoso y amenaza entre escolares”, el psicólogo Dan Olweus, nos dice que “un estudiante se convierte en víctima del acoso escolar cuando está expuesto, de forma reiterada y a lo largo del tiempo, a acciones negativas llevadas a cabo por otro u otros estudiantes”. Pero esto no es del todo cierto, un niño también se vuelve la presa fácil del resto del mundo cuando decide callar por miedo a represalias.

El Dumbo

Muchas personas escucharán el nombre “Dumbo” y se acordarán del pequeño elefante que es discriminado por sus grandes orejas pero al final de la película logra ser feliz cuando descubre que puede volar gracias a ellas. Francisco Bermúdez, siempre fue conocido por ser el “niño Dumbo”, con tez blanca como la leche, robusto y con unas orejas que excedían el tamaño promedio, pasaba a formar parte del grupo de jóvenes que sufrían bullying. Sumado esto, Francisco tenía gustos diferentes al resto… Le gustaban los chicos, aún en la sociedad no comprenden que un hombre es capaz de querer a otro.

Al igual que Miguel, era discriminado en las actividades que requerían esfuerzo físico. En su niñez atravesó muchos problemas de alimentación, creía que si dejaba de ingerir comida sólida y solo ingería bebidas como el toddy podría perder el peso extra que lo condenaba a ser la burla entre sus compañeros. Cuando llegó a la adolescencia decidió vivir bajo su propia dieta que solo constaba de chocolates y azúcares. Carmen Pont especialista en Nutrición, describe que la falta de ejercicios y un tipo de alimentación poco equilibrada y monótona son los factores responsables del aumento de la obesidad en la etapa adulta.

Dos historias que, parecen ser diferentes, pero que tienen varias similitudes: ambas cohabitan en el mismo espacio, en la misma universidad y pocos se dan cuenta, muchos se unen al llamado “chalequeo”. El acoso es un fenómeno que ataca a miles de adolescentes. Los jóvenes no se deben callar ante estos actos que solo ponen en riesgo la integridad física de las personas. Recuerda, al acaso sácalo del juego y de tu vida.

Al callar te condenas

“Soy del norte pero mi historia es del sur”

Génesis Fundora y Rubén Torres

Janet Buchholz se caracteriza  por su gran carisma y conocimientos históricos que la han convertido en una de las profesoras más emblemáticas de la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) sede Guayana.

Una mujer luchadora, inteligente y apasionada por la historia, así se describe “Juanita”, apodo que ella mismo se colocó para que sus estudiantes la recordaran con más facilidad.  Nació en Estados Unidos, pero se desarrolló personal y laboralmente en Venezuela.

Juanita es magíster en Historia de Venezuela y fue directora de Asuntos Históricos de la Alcaldía de Caroní. Actualmente, su vocación es única y exclusivamente investigar y enseñar los hechos más importantes del país a los estudiantes de la Escuela de Comunicación Social de la Ucab Guayana.

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La Ucab Guayana es su lugar predilecto

Juventud venezolana

Juanita, desde pequeña, siempre le interesó la
historia
. Cuando era joven leía muchos libros sobre la independencia de Estados Unidos y eso le permitía entender e imaginar cómo era la gente de épocas pasadas y los problemas que los individuos tenían que superar.

Blanca con grandes ojos azules, llegó en 1965 a Caracas, luego vivió en Barquisimeto y tiempo después  se radica en San Félix, lugar donde actualmente vive, siempre ha expresado que a pesar de que es del norte su historia siempre es del sur.

Tiene dos hijas que nacieron en Venezuela pero que no viven en el país, sin embargo en el tiempo que estuvieron aquí siempre disfrutaba pasar tiempo en familia, de hecho en su faceta como docente tuvo la oportunidad de compartir  cada momento con ellas porque daba clases en el mismo colegio donde ellas estudiaban.

Juanita siempre disfrutó de los eventos y espacios naturales que Ciudad Guayana le ofrecía, gozaba enormemente ir al río Caroní y a todos los eventos musicales que en aquel entonces Sidor realizaba pero que lamentablemente ha dejado de hacerlo por la inseguridad del país.

Enseñar la historia

Para ella la educación es de suma importancia, en especial cuando se trata de universitarios, Juanita contó que “le gusta trabajar con gente joven para ayudarlos a entender el pasado”.

Tiene más de 10 años dando clase en la Ucab Guayana y el simple hecho de preparar a los estudiantes  en sus aulas,  le permite plasmar en sus mentes aspectos de contenido profundo e histórico que a ella siempre la llenan de orgullo.

En el momento de trabajar se inspira en fuentes nuevas, es decir, en las investigaciones más recientes que hay. Cada vez que descubren nuevos materiales le va pareciendo mucho más atractiva la historia.

Juanita expresó que cuando alguien encuentra algo nuevo a otras personas les puede parecer la cosa más aburrida que pueda existir, en cambio ella lo lee y le da toda una serie de ideas que estaban pasando en ese tiempo, para ella eso es realmente sabroso y le encanta.

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Juanita en su salón de clases

A su parecer, para la mayoría de las personas le es tediosa la historia porque ha sido enseñada de una forma aburrida, de caletre,  en el cual solo se concentran en memorizar   una fecha que no tiene conexión con el mundo real.

Su táctica para enseñarles a sus estudiantes es recordar que lo que uno vive diariamente con su familia también se le puede dar un sentido histórico. Juanita expresó que “ha trabajado con la historia de  familias que inician desde el siglo XX, y los inspiró a descubrir sus antepasados, entonces empiezan a darse cuenta que  es mucho más que los precedentes, porque nos tienen jodidos con que la historia es presencial, centralista, es de Caracas, es puro la política, y no es así, en realidad es mucho más que eso”.

En sus tiempos libres por lo general siempre está en su oficina ubicada en  la biblioteca de la Ucab Guayana revisando las evaluaciones de sus alumnos,  investigando y leyendo libros para seguir llenando su gran mente de historia tanto venezolana como del resto del mundo.

Para saber más sobre Janet Buchholz, visita los siguientes links:  Entrevista a Juanita y en Historia de Juanita

“Soy del norte pero mi historia es del sur”

Juanita

Entrevista de personalidad

Luis Astudillo

Andrea Martínez

Gringa de nacimiento pero venezolana por decisión, Janeth Buchholz durante cincuenta años se ha dedicado a estudiar la historia y costumbres del país que se volvió su hogar y su refugio. Ha dedicado 10 años a enseñar sobre el tema en la Universidad Católica Andrés Bello, sede Guayana.

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Juanita Buchholz en su oficina en la Biblioteca Central de Ucab Guayana

Más de un estudiante la ha visto trastabillar por los pasillos, almorzar en el cafetín en medio de una tertulia o enterrarse en un cerro de libros en su pequeña oficina en la biblioteca de la Universidad Católica Andrés Bello, sede Guayana (Ucab). Janeth Buchholz conocida popularmente como “Juanita” es una abuelita regordeta, blanca y pecosa, con una sempiterna sonrisa en su rostro, que dejó de lado sus raíces yanquis para luchar por una mejor vida en los pueblos, ciudades y barrios de otras latitudes.

Movida por las palabras de John F. Kennedy “no os preguntéis qué puede hacer vuestro país por vosotros. Preguntaos qué podéis hacer vosotros por vuestro país”, Juanita empezó a prepararse para dar un aporte significativo a su nación y generación; en medio de esa búsqueda y de esa furia –como ella misma dice– por hacer algo dirigió su mirada al sur, a Latinoamérica y sus necesidades.

De Chicago a Barquisimeto

A raíz del discurso de Kennedy, toda una generación, incluida Juanita, al darse cuenta que su país estaba bien o por lo menos en mejores condiciones que otros, se vio en la necesidad imperiosa de hacer algo por los demás. Es así como nacieron programas de voluntariado como el “Cuerpos de Paz” promovido por el gobierno de los Estados Unidos, y otros por la Iglesia. “Yo estaba en un Catholic College y se conectó con un grupo que se llamaba Voluntarios del Papa y era un contrato de tres años de servicio en una parroquia en América Latina. Y una gente que yo conocí se metió en eso y yo me metí en eso”, agrega Buchholz.

En agosto de 1965, Juanita llegó a Maiquetía. Amante de la lectura y la historia, inició una cacería de libros que la ayudarían a conocer y entender qué había pasado aquí. Aunque era bien difícil conseguir libros en ese entonces –cuenta ella– nunca dejó de leer, tuvo incluso que conformarse con las novelas de Corín Tellado en los días que no había más opciones. Leyó Doña Bárbara y las vivencias de esta terca y brava mujer, se transformaron en la sabrosa taza de té de Juanita.

En su afán por conocer la historia venezolana solicitó que le recomendaran libros, lo que luego recordaría como su peor error. El primero de los dos libros que le exhortaron a leer fue “el bodrio” de Eduardo Blanco Venezuela Heroica leyó dos capítulos y más nunca lo volvió a abrir– y el segundo, en palabras de Juanita, “era tan malo o peor”.

Finalmente consigue la obra Boves el Urogallo de Francisco Herrera Luque y esta lectura la reconcilió con la historia nacional y encendió nuevamente el fuego de su búsqueda de conocimiento.

Juanita, por amor, había cambiado sus propios colores, por lealtad a estas tierras dejó de ser gringa y pasó a ser más venezolana que una arepa. A sus 74 años y con un postgrado en la vida, continúa más activa que nunca tratando de “meter en la cabeza” de los ucabistas esa necesidad de conocer y entender de dónde venimos, que es para ella la única garantía de saber hacia dónde vamos y de cambiar el rumbo sí fuese necesario.

Hoy en día en sus horas de clase no deja de orgullosamente decir: “Ustedes tuvieron la suerte de nacer en Venezuela, yo decidí ser venezolana”.

Juanita