UCAB-Guayana: llena de misterios

Bien sea por superstición, bromas o sucesos paranormales, la Universidad Católica Andrés Bello – extensión Guayana es una cuna para los rumores de pasillo, las tradiciones y los misterios no resueltos.

Andrés Bello en Ucab Guayana
Andrés Bello el gran intelectual de Venezuela. Tomada de imágenes Google.

“Si te sientas con Andrés Bello te queda el semestre”, esa frase la ha escuchado, al menos una vez, todos los que empiezan su aventura en la Católica. Esta superstición es la más conocida entre los ucabistas. Hay testimonios contrastados y eso la hace aún más interesante.

“El ex vice-rector Rafael Estrada habló con seguridad en medio de una clase de Historia de la Cultura I y dijo que el rumor era cierto. Y fue aún más extremo y nos advirtió que si nos sentábamos con Andrés Bello y le tocábamos la cabeza no nos íbamos ni a graduar. Obviamente no lo hice. No quise probar mí suerte”, asegura Laura Mauro, estudiante del 10mo de Audiovisuales y Publicidad, pronta a graduarse.

Conocidos de Laura hicieron la gracia y no les fue muy bien. “Algunos repitieron el semestre, otros dejaron de estudiar. Sé que tiene que ver más por la falta de constancia y recursos, pero igual es divertido pensar que la maldición tiene algo que ver en eso”, concluye la futura licenciada.

Por otro lado, Victor Rodríguez, compañero de Mauro, fue osado y lo hizo, pero hizo trampa e igual está por graduarse. “No quería arriesgarme tanto, así que luego de saber todas mis notas de primer semestre y ver que sí había pasado. Ya seguro en el segundo semestre, fui y me senté con la estatua. No mentiré, me dio cierto temor, pero al final me reí y me fui tranquilo. Las supersticiones son tan absurdas pero tan divertidas a veces”, confiesa Victor con una sonrisa. La regla confirmada hasta ahora es que la maldición te caerá solo si estás en primer semestre y cometes esa ofensa al ilustre prócer.

Tradiciones y rutinas

Marco Di Bonaventura, estudiante de Ingeniería Informática, comenta que sus primeros semestres fueron todo un drama lleno de sufrimiento y lágrimas de sangre durante la época de parciales. Tan solo escuchar los apellidos “Parodi” o “Seijas” trae imágenes de pesadillas vividas en carne propia con Matemática I y Programación II. “Es tradición asustar a los nuevos diciendo que en el módulo A2 puedes ver en el piso manchas antiguas de sudor, y otros fluidos corporales, frente a los salones como recordatorio de los compañeros caídos”, revela entre risas el futuro ingeniero.

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Vista del piso 3 de biblioteca desde Mezzanina. Tomada del banco de imágenes de Lente Ucabista. 

A su vez, Ramón Ruiz, ya en su 4to año de Derecho, explica que para ellos es tradición ponerse sobrenombres con los apellidos que les salgan en los casos presentes en los exámenes de Fiscal o bromear con el Código penal. Aunque confiesa que más que tradición, es una forma de drenar toda la tensión y la locura de la época de finales. “A veces llegamos en la mañana a la biblioteca, nos metemos en una sala de estudio y cuando salimos, nos damos cuenta que es de noche y debemos ir a clases. Bromear con los términos que usamos para los exámenes de Mario Castro es solo una vía de escape de todo el estrés”, afirma Ramón mientras se acomoda los lentes.

Los estudiantes de Ingeniería Civil no se escapan mucho de la realidad antes expuesta. Estefani Villegas es más ojeras que persona, al igual que sus compañeros, pero para ellos no es tradición, es algo tácito que el piso 1 de la biblioteca les pertenece todo el semestre, todo el día, todos los días. “Todos lo saben, hasta los de Administración y Contaduría lo saben y solo se aparecen al final de semestre para intentar salvarlo”, afirma Estefani.

La escuela “embrujada”

Desde los tiempos de los Movart con el profesor Nelson Galvis, en la escuela de Comunicación Social habita un ser, una escultura que siempre está en una esquina sentado. Muchos le llaman “Juan”, “Ramón” o “Ernesto”. No se sabe en sí su verdadero nombre y tampoco se conoce es cómo cada mañana él amanece en un lugar diferente. “Quien nos dijo sobre el suceso fue el profesor Alfredo Calzadilla cuando nos daba clases. Incluso nos confesó que él bromeaba al respecto con la profesora Grisolía hace mucho tiempo, pero que luego lo dejó de hacer y Ramón se seguía moviendo de sitio”, relata Carlos Linares, estudiante de Audiovisuales.

Algo más misterioso y hasta aterrador sucedió en el Estudio de radio de la escuela los primeros días de enero. Un grupo de estudiantes se encontraba grabando una cuña para la materia de radio con Andrés Camacaro en la cabina. Durante la grabación, nadie pareció escucharlo, pero cuando pusieron a sonar el audio, lograron escuchar un grito en el fondo mientras ellos hablaban normalmente. Todos se asustaron y decidieron dejar de grabar hasta la mañana siguiente.

Historias de los Becas

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La vista por dentro de “La cueva”. Tomada por Max Melville.

Los beca-trabajo son una raza aparte en la Ucab. Tienen su propio lenguaje y se ayudan entre sí, pero también tienen historias excéntricas, sobre todo los que trabajan de noche. Max Melville, beca-trabajo de “la cueva” o Audiovisuales (donde los profesores retiran los equipos multimedia), cuenta que al menos 1 vez a la semana aparece una foto tipo carnet de una persona distinta que nunca ha trabajado o se ha acercado a la oficina. “Este mes no estuve tan activo en el trabajo, me cubrieron en mi puesto 3 veces porque tenía que terminar la tesis. Cuando volví esta semana, ya habían aparecido 7 fotos. La mayoría de las veces es gracioso, pero esta vez no. Es macabro sentirse observado por tanta gente a las 9 pm cuando estoy yo solo y aún no termina mi turno”, confiesa Max con cierto nerviosismo.

La verdad es que Oscar Pollack, compañero de trabajo de Melville, confesó que este mes recolectó todas esas fotos tipo carnet para vengarse de Max por obligarlo a cubrir sus turnos en el trabajo.

Queda al criterio personal de cada quien, pero una casa de estudio y la vida del estudiante siempre serán más interesantes si están llenas de misterios por descubrir e historias por concluir.

UCAB-Guayana: llena de misterios

Robots de papel

El proceso de elaboración de un robot no solo implica el uso de mecanismos electrónicos para generar movimientos. También el papel es una alternativa simple que permite la construcción de estas máquinas. La cartulina o papel bond forman el exterior de cada robot. A través de los palitos chinos y las ligas se busca el equilibrio e impulso del artefacto mecánico.

Foto:Angelly Palma.
Foto: Angelly Palma.

El jueves 14 de noviembre de 2013 se llevó a cabo la 1era competencia de robots de papel en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab) Guayana. El evento contó con la participación de cinco aparatos en las categorías de “Competencia de velocidad”, “Lanzamiento vertical” y “Lanzamiento parabólico”. En la primera se midió la distancia recorrida en el suelo. Luego, la altura máxima alcanzada por otros tipos de robots y, por último, el lanzamiento de un objeto ejecutado desde una catapulta desde el móvil.

Carlos Morffe, miembro del comité organizador señaló que lo principal es “aprender de Robótica al hacer un artefacto que tenga movilidad a partir de la mecánica y que posea las propiedades del papel”. Fue necesaria la elección de materiales poco pesados para crear estas máquinas sin el uso de metal o plástico.

Iniciativa estudiantil

La organización de esta competencia estuvo a cargo de los estudiantes del noveno semestre de Ingeniería Informática que optaron por cursar la electiva de Robótica. Los alumnos, bajo la tutela del profesor Jesús Lárez, investigaron diferentes diseños en la web para iniciar sus creaciones y no seguir un patrón en común.

Foto: Angelly Palma.
Foto: Angelly Palma.

Oscar Bastardo, participante del evento, resaltó que “estuvimos un mes planificando todo y el robot de papel que hice con mi compañero tomó dos noches en realizarlo”. El objetivo del mismo fue que la comunidad ucabista presenciara lo simple que puede ser el funcionamiento de un mecanismo móvil.

La premiación se realizó de acuerdo con las distintas categorías. En la competencia de velocidad, Juan Pareles y Carlos Morffe obtuvieron el denominado Iron Man de Oro con el Ucabito 2.0. En el lanzamiento vertical ganó Ricardo Ramírez y en el lanzamiento parabólico se lo llevó Oscar Bastardo quien compartió el modelo más original con los inventores del Ucabito 2.0.

Robots de papel