Obesidad: una enemiga ucabista

Por Alejandra Martínez y Lorein González

La obesidad es una enfermedad comprendida en un exceso de grasa perjudicial para la salud. Este estado desprende en tu cuerpo muchos males que pueden dejarte sin respirar y no te das cuenta. Derivados a ella están los triglicéridos y el colesterol, el exceso de azúcar en la sangre, problemas cardiacos al igual que en las articulaciones y la más importante una acomplejada vida.

En ese mundo que lleva por nombre la universidad pasan la mayor parte de su tiempo muchos jóvenes. Específicamente a la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) Guayana, se dedican a subir escaleras y sentir cansancio, prefieren una hamburguesa y no una ensalada verde, comen pasta y no pollo a la plancha; eso es lo que viven, pues muchas veces son obesos.

Aunque esta casa de estudios se ha caracterizado por ser una de Venezuela, no cuenta con cafetines que brinden una dieta balanceada para que sus estudiantes puedan tener los alimentos necesarios diariamente.

Actualmente la Ucab cuenta con tres establecimientos que venden comida: Graciel Café, Mawidas, Kampai y la Caja Negra; a los cuales los estudiantes asisten rutinariamente a adquirir alimentos pocos saludables, pero que son los únicos lugares accesibles.

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Universitarios obesos, fuente: eltipógrafo.com

Los ucabistas

Sharon Pérez, estudiante de Relaciones Industriales, comenta que los almuerzos ofrecidos en la Casa del Estudiante son más parecidos a los de su casa. “Vengo aquí, porque puedo combinar la comida y lograr que sea algo sana”.

“Lo que me provoca comer en la universidad es dulces y nestea, aunque traigo desayuno y almuerzo, nada como comerte un buen plato de milanesa de pollo con arroz y salsa”, dijo Natalia Galviz. Una estudiante de Comunicación Social, la cual asegura que entrar a la Ucab ha hecho que suba de peso.

Hablando con especialistas

La nutricionista y motivadora personal, Cristina Muziotti, afirma que “las personas son gordas por desbalances emocionales y algunas otras por tendencias hereditarias”. Además, recalcó que las instituciones no prestan mucha atención a esta enfermedad.

“Hacer dieta debe ser algo rutinario, donde se puede comer de todo, pero de una manera sana y balanceada”, dijo Muziotti. También se refirió que hay leyes que deberían cumplir las universidades con respecto a la comida que distribuyen a los estudiantes,

Calos Guerra, entrenador personal y vendedor de Herbalife, aseguró que “todo está en la motivación y ayuda que tenga la persona”. Aclarando que son las chicas las que tienen más problemas de autoestima y eso debe ser tratado con cuidado por su alta sensibilidad.

“Sobre todo en la Ucab, donde las mujeres tienen un complejo muy grande. Donde verse bien es algo súper importante y que estar gorda representa un problema casi sin solución”. Reconoció que muchas veces las bebidas energéticas y dietéticas traen contraindicaciones, aunque irónicamente se distribuyan en esos cafetines.  

La dueña de Graciel Café y Mawidas, Morela Moreno, comenta que las cosas han ido variando con el tiempo, ya que anteriormente las comidas eran muy saludables, pero la situación del país ha desmejorado mucho el menú. “En los últimos tres años, la comida más solicitada ha sido la milanesa de pollo, arroz y puré. Además la bebida que se vende diariamente en cantidades es el nestea”.

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Morela Moreno, cortesía María B.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en marcha planes para combatir este mal que ataca a los jóvenes. Desde 2004 comenzó con charlas de concientización, llevado de comidas saludables y caminatas ejercitantes por la salud a las universidades.

Responsabilidad implícita

En el campus universitario no se han abierto nuevos establecimientos que vendan comida ni proporcionen alimentos saludables a los estudiantes. Por otro lado las autoridades hacen caso omiso a las constantes quejas que hacen los ucabistas con respecto a los precios de los cafetines de la universidad.

Algunos estudiantes de Derecho aseguran que en el actual semestre la cola para calentar el almuerzo han aumentado y las de comprar disminuyeron. “Solamente en un desayuno, empanas y nestea, puedo gastar más de mil bolívares”, comentó Antonio Barreto.

Christian Castillo, estudiante de Ingeniería, cree que la universidad no hace nada por cambiar esta problemática. “Lo único que han hecho son encuestas, pero no nos dan una solución”.

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