Comer: una costosa odisea

Kristina Guido, Inés Liconti y Nairovis Díaz.

La crisis altera el modus vivendi de cualquier venezolano y el campus de la Universidad Católica Andrés Bello en Guayana no escapa de los problemas económicos nacionales. Los estudiantes, profesores y demás integrantes de la comunidad ucabista son testigos diariamente de lo complejo que se vuelve tener que comer fuera de casa.

Dentro de la sede existen cuatro espacios habilitados para el expendio de bebidas y alimentos: Mawidas Café, Graciel Café, Nico Café y Juantequeño. Todos atienden la demanda para desayunos, pero solo Graciel (conocido por su ubicación como “la casa del estudiante”) y Nico (referido comúnmente como “caja negra”) ofrecen almuerzos.

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Cafetín “Nico Café y módulo 1 de Ucab Guayana. Crédito: Kristina Guido.

A muchos estudiantes se les hace imposible costear los precios de los alimentos. Un pastelito puede llegar a costar 800Bs, igual que un jugo natural pequeño, mientras que un café de máquina asciende a los 950Bs y un almuerzo puede oscilar entre los 2600 y los 3000 bolívares sin bebida.

Ante la situación, los diferentes locales han visto disminuidas sus ventas. Norvys Fresa, empleada de Juantequeño, asume que los visitantes ahora “compran menos que antes” y  acredita también a la escasez de efectivo para cancelar el costo total de las compras.

Medidas como traer comida de casa y compartir con los conocidos se multiplican de igual manera entre los estudiantes y empleados. Por tal razón, uno de los últimos proyectos desarrollados para ampliar las comodidades del campus guayanés es la creación de un espacio con microondas en la parte posterior del edificio de la Biblioteca.

Estudiantes habían manifestado sus quejas respecto al servicio prestado por los cafetines, ya que para calentar un almuerzo implica despojarse de 100 bolívares diariamente, situación que consideran innecesaria.

Servicio

Por otra parte los profesores como Mariely Sarmiento, coordinadora académica en la Escuela de Ciencias Sociales, manifiestan que la universidad tiene una certificación ISO9001 y eso les da “la capacidad que le dicten cursos de atención y calidad de servicio a todas las personas, para mejorar la relación interna”.

El Fondo Monetario Internacional, asegura que el país cerrará el año con una inflación del 700%, lo que indica que la situación de crisis en el país se agudizará y por ende los cafetines del campus, como otros locales, se verán afectados en la subida de los precios.

Son muchas las quejas por el tiempo de espera en los cafetines y  por las colas que no se mueven rápidamente. De la atención cuenta la profesora Sarmiento que se sienten maltratados porque “cuando nos contestan parecieran que le están dando la comida a alguien a quien le tienen desagrado”.

Higiene

La profesora Marianela Araujo, coordinadora de tesis en la Escuela de Relaciones Industriales, considera que en términos generales la limpieza se ve bien en todos los cafetines, pero cree que “habría que prestar más atención a las moscas, ya que es la temporada alta de este insecto y por lo tanto se  debería estar más pendientes y atentos.”

Muchos de los estudiantes se sientes afectados a la hora de comer en los cafetines por la molestia que ocasionan las moscas. Francisco Gutiérrez, estudiante de Comunicación Social,  manifiesta que “se hace casi imposible poder ingerir los alimentos con tranquilidad porque las moscas están por doquier”.

También hay cierta incomodidad por los recipientes de basura que se encuentra cerca de algunos cafetines puesto que generan mal olor. Entre los altos precios de los productos, el mal servicio en los locales y el desentendimiento de mantener pulcro los establecimientos, la comunidad no se resueltas sus molestias y existe un gran desagrado ante la situación.

En el siguiente video, cortesía del Centro de Divulgación del Conocimiento Económico para la Libertad, conseguirás más información sobre la crisis y el papel que juega el Estado dentro de ella:

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Comer: una costosa odisea

Otra Cookies and Print para la UCAB

Reportaje

Chainne Chang e Isabella Haranki

En el transcurso de estos últimos cinco años, en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), se ha observado que los sitios de impresión calificados como sencillos, rápidos y fáciles por las autoridades universitarias, resulta ser todo lo contrario para los estudiantes. Estos reclaman que exista un solo sitio para realizar impresiones fuera de los laboratorios y que en estos se requiera de un depósito bancario previo para poder imprimir, situación que resulta engorrosa, puesto que el banco abre entre 8:30 am a 9:00 Featured imageam, “a veces pasa que confiamos en que tenemos tinta en casa y resulta que no, entonces venimos apurados a la uni y el banco está cerrado o Cookies and Print está cerrado o es muy lento y terminas por no entregar nada”, se queja un usuario ucabista.

Los primeros que se sienten inconformes con la falta de un mejor servicio y la existencia de otro lugar de impresión y copiado que se pueda pagar de manera inmediata, aparte de Cookies and Print, son los estudiantes de la carrera de Comunicación Social, debido a que son los que mayormente necesitan a diario material de reproducción, debido a lo que exige cada una de las materias del pensum.

Daniela Agreda, estudiante de mención publicidad, está inconforme con la ubicación que tiene este pequeño negocio de fotocopiado y cree que debería haber otro lugar con precios competitivos para el reforzamiento de los servicios que este ofrece a la clientela estudiantil. Entiende que la Universidad vela por los ingresos de los laboratorios de computación y por eso tiene un proceso largo y tedioso que implica depositar antes de utilizar los equipos, pero cree que debe existir otra línea más inmediata para el usuario que se le hace complicado bajar tres pisos de la biblioteca y hacer una cola en el banco para poder imprimir un trabajo urgente. Por otra parte Saraí Sánchez, estudiante de audiovisuales, le parece completamente mal que geográficamente el lugar se encuentre al lado de una escalera, diagonal al ascensor y frente a una tienda, ya que origina una aglomeración de personas que cataloga como “insoportable”, siendo este el único sitio alterno para realizar este tipo de operaciones sin el eterno proceso incomodo de los laboratorios.

“¿Tres personas atendiendo a cientos de estudiantes?, no puede ser” con esta frase Genesis Fundora, estudiante de Comunicación Social, mención Periodismo, expresa su desconcierto con la situación y exige una mejora en el sistema de pago en las instalaciones que ofrece la Universidad para así no depender de Cookies and Print y realizar de manera rápida y fácil cada una de las asignaciones que se deberían realizar de manera tranquila, disfrutando así de los servicios que ofrece el recinto estudiantil por medio del pago mensual.

Este escenario no es problema solo para los estudiantes que día a día corren de un lado a otro buscando para imprimir trabajos, quemar un CD, comprar una carpeta o sacar copias, sino para padres y representantes que no están del todo satisfechos con que sea el único espacio donde se pueda obtener el pase vehicular de ingreso a las instalaciones, originando en cada inicio de semestre eternas esperas para ser atendidos. “Deben existir otras opciones en el campus que ofrezcan los mismos servicios de papelería, para agilizar los tediosos momentos de renovación y obtención del pase, es preciso mejorar con nuevas ideas si hay nuevos aumentos en la matricula”. Así lo señala Carmen Camacaro, quien es madre de dos estudiantes de esta institución universitaria.

A su vez, los dueños de Cookies and Print, afirman que la culpa no es netamente de ellos, “este es el espacio que nos ofrece la universidad, no pueden trabajar más personas porque no hay espacio acá adentro”. De igual manera aseguran que efectivamente hay días en que unas de las máquinas no funciona o hasta dos, pero que esto se debe a la falta de insumos y repuestos para estos artefactos que están escasos, por lo que es difícil no tener problemas al momento de querer llevar este negocio tranquilamente. Estos se unen a la queja que realizan los estudiantes ucabistas en que se tomen en cuenta medidas para poder hacer más sencillo el uso del campus en ámbitos académicos, específicamente en el momento de realizar impresiones de “emergencia”.

Por otra parte, estudiantes proponen la construcción o instalación de más puntos fuera de los laboratorios donde se pueda imprimir para evitar las largas colas que se forman y también proponen que estos abran a las 7:00 a.m. y no a las 8:00 a.m., ya que consideran que a esta hora sería difícil solventar una situación de apuro, como también, en cuanto al depósito bancario previo para poder hacer uso de los servicios de los laboratorios, estos proponen que se implemente un mecanismo de “crédito” con un lapso de una semana a lo sumo para poder imprimir sin problemas.

Otra Cookies and Print para la UCAB

Fundación con sello ucabista

La Universidad Católica Andrés Bello marcó la vida de un grupo de egresadas que, a pesar de su ascendencia libanesa, vieron en la UCAB Guayana un espacio para fortalecer sus ideas y prepararse para darle a la gran comunidad de mujeres árabes de Guayana el mejor motivo para hacer valer sus voces en una sociedad con prejuicios constantes sobre el verdadero rol femenino en la cultura del Medio Oriente.

Las casas hogares también son parte de la misión. Foto: Cortesía Carolina Halabi
Las casas hogares también son parte de la misión. Foto: Cortesía Carolina Halabi

Sarwet Naim (abogada), Sara Naim (licenciada en Contaduría Pública), Faten Naim (ingeniera civil) y Sanah Naim (abogada), fueron las ucabistas que idearon la “Fundación Hijas Árabes de Guayana”, creada para hacer vida dentro de los espacios de participación y contribución existentes en la ciudad. La acción de la fundación está directamente orientada a la ayuda y la inmersión en los sectores más necesitados con la finalidad de “regalarle a Guayana las sonrisas que muchas veces le falta por gestiones erróneas de los verdaderos responsables”.

Hijas Árabes de Guayana inició su trabajo como fundación en marzo de 2011, cuando la comunidad de mujeres árabes drusas, encabezadas por cuatro profesionales ucabistas integrales, se vieron en la necesidad de hacerse sentir en la ciudad que les abrió los brazos hace más de 30 años a sus padres, abuelos y demás ascendientes. El grupo, que inicialmente contaba con 18 mujeres, comenzó con el sueño de crear un club árabe para la segunda ciudad con más inmigrantes medio-orientales a nivel nacional, pero hoy el sueño es más amplio y las prioridades cambiaron de rumbo.

Sara Naim considera que la fundación es una herramienta importante para el desempeño de las mujeres árabes en la sociedad guayanesa y afirma que lo que comenzó como un proyecto ambicioso para la fundación de un club, se ha convertido en el trabajo social más significativo con el que cuentan algunos sectores de la ciudad, además asegura que la heterogeneidad de profesionales, comerciantes, costureras y amas de casa es lo que ha fomentado “este éxito con sello ucabista”.

“Las mujeres de origen árabe durante años han permanecido bajo perfil y esto ha dado pie a que se creen falsas concepciones de su rol dentro de la sociedad. La fundación ha permitido demostrar que somos mujeres con capacidades y sobre todo con una visión avanzada de lo que es ser verdaderos ciudadanos. Todo comenzó como una necesidad banal de hacer un club pero ahora el club se convirtió en una necesidad para recolectar fondos que nos lleven a seguir ayudando a más gente que lo necesita, somos muchas mujeres entre profesionales, comerciantes, costureras y amas de casa entre otras que estamos a disposición de nuestra ciudad”, afirmó la licenciada ucabista.

Para Sanah Naim, una joven abogada de 22 años, la fundación es un espacio importante en el cual desarrollarse como profesional y contribuir como una “Hija Árabe de Guayana” en la mejora de la calidad de vida de los guayaneses y sobre todo en la necesaria fundación de un club que generará los ingresos para coadyuvar a una ayuda más significativa en los sectores más vulnerables de la ciudad.

“No existe mejor forma de ejercer una profesión que cuando se hace con verdadera convicción de servicio y esta fundación propicia el mejor espacio para sentirme una verdadera abogada que dedica su trabajo a mejorar la calidad de vida de los guayaneses en los sectores más golpeados por las malas gestiones de los responsables, mi función básicamente es el asesoramiento jurídico de las mujeres en crisis conyugales por maltrato doméstico. Esta es la experiencia más gratificante que he tenido y estoy segura que cuando la construcción del Club Árabe de Guayana se haga realidad podremos llegar a más comunidades y contribuir con muchas más personas”, aseguró la joven abogada.

Halim Naim y Marianny Aponte

Fundación con sello ucabista

Ucabistas colaboran en San Buenaventura

Cumplir con el servicio comunitario, en ocasiones, no es tarea fácil. Sin embargo, para un grupo de estudiantes de Comunicación Social, mención Periodismo de la Ucab

Futuros periodistas participaron en el Domingo Familiar Llanero en San Buenaventura. Foto:  Ilene Gilly
Futuros periodistas participaron en el Domingo Familiar Llanero en San Buenaventura. Foto: Ilene Gilly

Guayana, colaborar con la Parroquia San Buenaventura ha sido una experiencia positiva.

Seis futuros periodistas han escogido esta reconocida parroquia del municipio Caroní para poner en práctica lo aprendido durante los cuatro años de carrera que han cursado hasta la fecha, colaborando con una colectividad que necesita ser atendida.

La parroquia San Buenaventura, ubicada en el sector El Roble, San Félix; ha sido objeto de la labor desinteresada de diversas escuelas ucabistas por muchos años. Cada grupo de estudiantes busca la mejor manera de apoyar esta  comunidad, haciendo uso de los conocimientos propios de cada carrera y de la exigencia que amerite la parroquia en cada momento.

Veruska Sánquiz es estudiante de Comunicación Social y forma parte del grupo que actualmente realiza su servicio comunitario en San Buenaventura. Para ella, la experiencia en esta parroquia ha sido positiva.

“Hemos podido compartir nuestros conocimientos. Nosotros mezclamos lo que es la comunicación social con la ayuda a la comunidad; dentro de este servicio comunitario se nos ha permitido trabajar de esa manera”, confesó Sánquiz.

Diversas actividades

De su servicio comunitario, Sánquiz rescata las diferentes opciones que te ofrece el lugar para poder colaborar con la comunidad. “Hemos contribuido en la elaboración de un manual de imagen y también en el domingo familiar llanero de la parroquia”.

Este grupo de futuros periodistas espera seguir participando dentro de esta colectividad. Para la temporada decembrina, tienen planteado realizar un almuerzo solidario navideño en el que repartirán comida y ropa para las familias que más lo necesitan.

Los egresados ucabistas también recuerdan con orgullo la labor realizada en esta localidad, como es el caso de José González, ingeniero en Informática, quien rememora sus días en el servicio comunitario de San Buenaventura, hace más de cuatro años.

González dictó talleres de ofimática en software libre a niños y a ancianos. “Fue una experiencia gratificante ya que ayudé a personas de escasos recursos, que tienen pocas oportunidades, a aprender a usar un computador”.

Para Sánquiz, quien aún no ha terminado su proyecto comunitario, las actividades han sido efectivas porque han trabajado de la mano con la iglesia y han logrado integrar a niños, adultos y personas de la tercera edad.

Todos pueden participar

Veruska y sus compañeros de servicio comunitario invitaron a sus amigos y demás estudiantes ucabistas a colaborar con la comunidad, a través de la iglesia San Buenaventura.

Esta parroquia acostumbra hacer grandes eventos para integrar a la comunidad de El Roble a compartir la época navideña junto a vecinos e invitados especiales de la institución religiosa.

Para dichas actividades, los estudiantes ucabistas pueden colaborar con San Buenaventura a través de la donación de ropa nueva o usada, pero en buen estado, o con la participación como logística en el almuerzo navideño y en otros eventos que requieran ayuda extra. Si desea asistir y contribuir puede comunicarse con los estudiantes del 9no. Semestre de Periodismo de la Ucab Guayana.

Halim Naim y Marianny Aponte

Ucabistas colaboran en San Buenaventura